Fiestón de fin de semana de Reyes en Madrid y ambientazo para ver a Gatillazo en su gira de salas, antes de lanzarse a la vorágine de su obligada presencia en todo tipo de festivales y eventos multitudinarios. La sala But parecía una convención de “Cámbiame”, si la intención de este programa de Telecinco fuera la de ponernos crestas de mohicano y todo tipo de faldas escocesas y vestimenta neo-punk.

La afluencia de público fue tal que incluso se habilitó la planta de arriba para que entrara la dicharachera afición. Desde los más veteranos a los más jóvenes, desde los más duros a los políticos y militantes… y siempre, siempre un gran número de chicas -una paridad de sexos que para sí querrían otros estilos-,  la audiencia estalló con Gatillazo tras contemplar con curiosidad lo que ofreció La Kontra, la formación telonera y nuevo proyecto de Txetxu Palacios, el fundador de Parabellum.

Eso de ver de cerca al gesticulante Evaristo Páramos resulta siempre atractivo, como si de una obra de teatro que mezclara mímica y música se tratara. Hay quien afirma que “Cómo convertirse en nada” es inferior el precedente “Siglo XXI”, pero a la hora de la verdad lo que importa es comprobar hasta qué punto el ya talludito Evaristo sigue acoplándose como un guante a músicos mucho más jóvenes que él.

Los respiros son mínimos y llegan cada veinte o treinta minutos de un espasmo casi Hardcore. Lluvia de vasos de plástico y taquicardias a los 40. Lo bueno de ir a piñón fijo es que da tiempo a que suene una cifra muy alta de temas, en cuyo repertorio se incluyen por supuesto las puntuales rendiciones a La Polla Records: ‘Lucky man for you’, ‘Johnny’ y ya en los bises la postrera “Odio a los partidos” o un “Txus” que cada vez provoca más descontrol y euforia entre los dopados.

La sesión comenzó con “Otra canción para la policía” y a partir de ahí cada uno escogió sus favoritas. Las sucesivas “Nº 1 en USA”, “Fóllate al líder”, “Hemos venido a divertirnos”, “Un minuto en libertad”, “Fosa común”, “Esclavos del siglo XXI”, “Skk” (la transición, la transición…) o la que da título a su último álbum fueron las nuestras.

A este autoservicio añadiríamos los comentarios del cantante entre canción y canción, pero lamentablemente la calidad del sonido no alcanzó al micro del profeta. Profeta… o padrino, porque la música que introduce y despide el concierto es un guiño directo a ese mundo de la mafia  que es casi un género de creación en sí mismo. Para desconcierto global, la tonadilla que sonó completa antes del tramo final fue “Mamá dame 100 pesetas”, el clásico (¡¡!!) de Raffaella Carra.

Sobre el escenario se sucedió de principio a fin la irrupción muy ordenada de espontáneos, algunos de los cuales subían uno a uno desde un lado del escenario previa adjudicación de la cita previa. Esta vez los “SSegurataSS blindaooSS” del cuello ancho y la cabeza pelada poco pudieron hacer, salvo escuchar cómo se reían de ellos desde el micrófono que tenían a cinco metros. Un placer saborear esta letra tras las últimas agresiones de los porteros que matan a hostias a los muchachos…

Leo Cebrián Sanz

Fotografía: Rubén G. Herrera (https://www.flickr.com/photos/darkmomo).

Fuente: Facebook oficial de Gatillazo.