Hay provincias en España que por motivos a veces inexplicables demuestran una vigorosa actividad dentro de la escena musical metalera. Una de ellas es Jaén, donde igual funciona una asociación de aficionados al Heavy que se celebra un festival especializado como el Skulls of Metal o bien surge una banda cañera como Razorblade. Este quinteto de la ciudad de Linares acaba de lanzar al mercado su disco ‘Inferno’, cuyas nueve pistas le dan bien duro al Speed y el Thrash.

La carrera de Razorblade ha ido muy rápida hasta la edición de este CD publicado por Metal Crusaders y Lullabye. Su antecedente fue el EP ‘Non serviam’, que se cerraba con el tema que le daba título, además de otros tres que también figuran en su estreno oficial: la intro narrada ‘Incipio’, “La caída de un Dios”, “Sueños de muerte” y “Lejos de nada”. Se diría que entre una y otra publicación ha pasado un cierto periodo de tiempo, pero la realidad es que Razorblade comenzó a dar sus primeros pasos entre finales de 2013 y los primeros meses de 2014.

El resto de las canciones que aparecen en ‘Inferno’ son “Balas de plata”, “Maldito traidor”, “Enemigo del tiempo” y la homónima con la que culminan el compacto. La grabación fue realizada en julio de 2015 en los estudios Hangar 18 de La Carolina (Jaén) bajo la supervisión, mezcla y  masterización del productor Eduardo Martínez.

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Las letras en castellano de Razorblade son oscuras e inciden mucho en imágenes de pesadilla e inquietud, abordando la rebeldía frente a la religión y el poder de cualquier Dios, la lucha entre el bien y el mal, la atracción fatal por la guerra y la venganza, y hasta veladas alusiones al destino y la predestinación. Apenas una leve historia de amor aligera el contenido literario de estos himnos de supervivencia, que reivindican el poder individual del hombre como redentor de sus miserias.