El fenómeno de los seguidores de Los Suaves no tiene parangón en España. Cada día se superan, y lo del último fin de semana es quizás la demostración más clara de fidelidad a una banda que se haya visto en años en el panorama nacional. Cerca de 200 personas se dieron cita en Orense con motivo del que habría sido el último concierto del grupo, que finalmente se aplazó sine die por culpa del accidente sufrido en Santander por su vocalista Yosi. Muchos de ellas no pudieron cancelar su viaje previsto, por lo que han aprovechado el billete para sumarse a este auténtico homenaje a Los Suaves desde el corazón de sus incondicionales.

La autodenominada Gran Quedada llevó hasta Galicia a fans locales, regionales y otros procedentes de ciudades como Bilbao, Valencia o Gran Canaria. El encuentro consistió en una ruta por los lugares de la ciudad que Los Suaves han inmortalizado en sus portadas y canciones. Un total de doce paradas, coordinadas por la entidad organizadora del evento, el Club de Moteros Solidarios de Galicia.

Atención a esta especie de procesión de inspiración musical, de la que tomamos nota de cara a futuras excursiones: cementerio de San Francisco (“Víspera de Todos los Santos”); Carmelitas (“Dolores”); estación de San Francisco y Hacienda (“San Francisco Express”); túnel del tren (“Si yo fuera Dios”); O Posío (“Jardín Delicias”); Paseo (“Malas noticias”) y Praza do Ferro y Ultramarinos Fernández (“Maldita sea mi suerte”). El recorrido incluyó un alto en el camino en Motorcycles para disfrutar del Museo Suave, y en la calle Progreso, junto a la casa de nacimiento de los hermanos Domínguez -la saga que dio vida a la formación del gato-.

No faltó ni el himno oficial de una cita que sus inspiradores pretenden convertir en fija cada 17 de Diciembre. El texto corresponde a la canción “No puedo dejar el rock”: “Puede la arena ir hacia arriba en el reloj. Puedes hacer que nunca salga el sol. Puede la suerte llegar a tu rincón. El paraíso… hace tiempo que cerró. Puedes atrapar el viento, llevar a casa el mar, evitar que pase el tiempo, pero no puedes, no puedes dejar. No, no puedes dejar el rock”.

Leo Cebrián Sanz