En un lenguaje grandilocuente propio de concursante de Gran Hermano, España tiene una deuda con los grupos mediterráneos que hacen Rock americano -anglosajón por extensión-, como el que en su día bordaron los músicos de Uzzuahïa o el que practican los aún vigentes Full Resistance. Son las cosas de vivir equidistantes de Madrid y Barcelona, los dos centros neurálgicos del negocio musical…

The Limerick también son de la zona, concretamente de Alicante, desde donde formulan un Punk-Rock con clarísima optativa por la melodía limpia y los coros-colchón, pero con algunas complejidades propias de las dos últimas décadas impares. Han masterizado su última producción en Nashville, Tennessee (Estados Unidos), que es por donde apuntan sus tiros artísticos. Y obviamente no nos referimos al Country, sino a ese sonido pulido que tienen las grabaciones con calidad y que por sí solas pueden competir en mercados internacionales.

Desde el comienzo tuvieron claro que lo mejor era interpretar en inglés, ya desde su primer EP ‘Meaning stories’, con el que afianzaban una trayectoria que nace en 2010. Con posterioridad llegó su primer CD largo: ‘Meaningful stories of meaningless stills’. Dos de sus pistas, ‘A chance to give up’ y ‘Let me be’ han sido regrabadas y cierran su nuevo álbum.

La banda está integrada por David del Amo (voz, guitarra y compositor principal de los temas), Rubén Navarro (guitarra y coros), José Antonio “Chinche” (guitarra), Guillermo Sanz (bajo y coros) y Miguel Ordóñez (batería).

Su último disco se da ánimos a sí mismo -‘Go The Limerick’-, gracias a un repertorio de trece canciones rápidas y cargadas de una energía inspiradora, con la que transmiten lo cómodos que se encuentran en este estilo. Su combinación de una musicalidad muy accesible y la dosis justa de una furia juvenil plena de positividad les hace perfectamente digeribles para el público que irá en Madrid a ver a Green Day, por poner un ejemplo.

Para quienes no dominen el idioma, he aquí el resumen de sus argumentos: “un disco cargado de cotidianidad, temas naturales y universales, la amistad, la descripción del momento en el que vivimos y lo fugaz que es, el amor, el desamor y momento que nos rodean”. Cada letra tiene su apostilla en el libreto del compacto, a modo de breve reflexión alegórica.

Leo Cebrián Sanz