El pasado fin de semana del 15 de diciembre se celebró uno de los conciertos más emotivos que los gaditanos Guadaña han vivido en su pequeña gran historia de banda modesta pero importante para el Heavy Metal en España. La cita fue en la sala We Rock, de Madrid, donde culminaba la gira de presentación de su último disco: “Karma”.

Rodeados de cenas de empresa, reuniones de amigos y un barrio de Chamberí lleno de gente trajeada y vestida para la socialización navideña, la “aldea gala” que es este local dedicado al Heavy Rock abrió sus puertas con más de una hora de retraso. La noche no comenzaba bien por la injustificada demora y tampoco mejoró cuando Rabia Pérez, la telonera, encaró su actuación en medio de un sinfín de incidentes y problemas técnicos. La vallecana tuvo que hacer frente a un micrófono que anulaba su voz y al desconcierto que desde el escenario provocaba su deficiente sonorización. Días antes habíamos escuchado que We Rock había mejorado su equipo de sonido, por lo que no entendemos aún qué pudo haber pasado para semejante caos.

En lo estrictamente musical, Rabia hizo un repertorio de tres cuartos de hora, que mezcló las canciones más destacadas de su homónimo disco de 2015 con temas de su próximo álbum, a editar a comienzos del próximo año. En la parte final de la actuación contó con la colaboración vocal de una jovencísima Alma de la Riva para el reciente “Quién te salvará”, uno de los dos singles digitales de Rabia Pérez publicados el pasado año. Además, Alma bailó junto a su madre en una coreografía de apoyo a la ya de por sí poderosa presencia escénica de Rabia. Fue para dramatizar “Venganza”, una composición inédita de este grupo en el que contrasta la cuidadísima estética de su vocalista y líder con la escasa o nula de sus compañeros. OK. Lo que importa es la música, pero Rabia sí sabe del poder de la imagen y su mágico magnetismo.

Nos quedamos mejor con el interés de escuchar en directo su nuevo videosingle, “Soldado de honor”, y de comprobar que Fátima “Rabia” Pérez sabe improvisar y sobreponerse a los contratiempos. Su serenidad y profesionalidad garantizó un final feliz, sin que en ningún momento bajara la guardia vocal.

Con parte de los espectadores mirando inquietos el reloj y preguntándose si llegarían al último Metro dada la hora de comienzo del concierto de Guadaña, la banda de Glory, Salva y sus compañeros saltó al estrado con unas absolutas ganas de contagiar su entusiasmo y energía. Esta versión metalera de “la bella y la bestia” -al igual que sucede con Insolenzia en el Rock poético- funciona como un reloj gracias a su complicidad como pareja artística sobre las tablas y personal fuera de ellas. Esa alternancia de voz gutural y “melódica-pero-potente” nos convence cada vez más. La sonrisa permanente de Glory es eso, gloria bendita dentro de una escena con frecuencia poco dada a saber transmitir positividad y diversión.

Nunca había visto en vivo a Guadaña y lo que me transmitieron fue entretenimiento y espectáculo, que no es poco. La presencia de dos guitarristas en su formación del pasado sábado les hizo ganar peso en lo musical, sin que uno se pisase al otro y sin que ambos eclipsaran a los protagonistas vocales. Álex Sánchez no resta, suma…, ¡así que por nosotros que se quede junto a Juanma!

Comenzaron la velada con “Aún sigo en pie”, el tema inicial de “Karma”, disco al que dedicaron el grueso de su selección. También sonaron piezas destacadas de “Deryaz” (2014) -como “La suerte”, “Yo soy la ley” y parte de la trilogía que le daba título- y un par de canciones de su debutante “El Grito del Silencio” (2012).

Glory se cambió varias veces de vestuario y ejerció de anfitriona perfecta para los distintos invitados que fueron subiendo a interpretar las canciones. El primero fue Beltrán -antiguo vocalista de Anvil of Doom- y tras él siguieron las presencias estelares de Carmen “Xina” e Isaac Palón, al que todavía casi todos identifican como “el cantante de Viga”. Los temas respectivos a los que aportaron sus gargantas fueron “Como hermanos” y “Ya no son los mismos”. En el caso de la ex-componente de los desaparecidos Oker, se notó y mucho el “mono” de directo que tiene la cantante murciana, un torbellino de principio a fin, que levantó el concierto con una actitud que hizo al público despedirla con un significativo: “¡Vuelve, “Xina”!

Mucho más tranquila fue la intervención del teclista de Zenobia, Ernesto Arranz, que acompañó a Glory en la interpretación que ésta hizo de la balada “Algo por lo que luchar”. Este respiro en el fornido cancionero de Guadaña se prolongó con “Dharma”. Al final de la misma, una bailarina oriental puso la nota de exotismo en el interludio instrumental de “Encrucijada”. Fue por cierto una ocasión en la que muchas mujeres pisaron el escenario de la We Rock, en una señal inequívoca de cómo están cambiando las cosas en el mundo del Metal.

Tras esta breve transición volvió la banda al completo para un nuevo tramo de “Heavy Metal” en castellano, ni más ni menos que una de sus proclamas más indiscutibles. El martillo de Thor ya había sido mostrado minutos antes para honrar al “Dios del trueno” y de nuevo tocaba rendir pleitesía a sus mejores himnos, como los finales “Nuestra revolución” o el propio “Karma”.

En las primeras filas, su fogoso club de fans mostró durante toda la noche las banderas negras de apoyo a Guadaña con las que se identifica el colectivo. Glory las agitó y paseó por el escenario cual heroína de “Los Juegos del Hambre”, mientras arengaba a sus acólitos hasta conseguir que en ningún momento decayera la intensidad del concierto.

Este constante gesto de apoyo por parte de sus seguidores madrileños tuvo su culminación con la entrega final de un par de regalos muy emocionantes: una especie de trofeo con un texto compuesto por los títulos de las canciones del grupo… ¡y hasta una tarta con su caja y todo! -alguien se la comería, a nosotros no nos llegó-. No nos extraña que, tal y como reconoció la banda, haya “habido un antes y un después” de tan entregada fidelidad por parte de este colectivo de “Guadañer@s”.

En definitiva, una buena noche de música en directo con la que dar la bienvenida a las Navidades. Ese frío sábado había conciertos de Rock Duro y Metal por toda la ciudad y la competencia redujo la asistencia a una media entrada, pero Guadaña tuvo un día dulce y hasta el sonido les respetó de principio a fin. Como regalo de Reyes, una petición: que saquen a los Guadaña punkies de su Spotify, porque escucharles de forma aleatoria y que se mezclen las canciones de ambas bandas nos da mucho susto…

Leo Cebrián Sanz

Fotos: Javier del Valle.