Álvaro es licenciado en Bellas Artes y descubrió su pasión por la fotografía durante la carrera. Su primer trabajo relacionado con la música fue un encargo de sus paisanos Guadaña, de Cádiz, quienes le animaron a probar suerte con la cámara. La experiencia fue positiva y al poco tiempo Carlier se matriculaba en un Master de fotografía. Ya en 2016 se fue fraguando su idea de colaborar de una manera más constante con una banda. La elegida fue Ocelon, con la que contactó por medio de un amigo. Un proceso natural, que ha dado como resultado ‘One Year with Ocelon’.

 

 

Como creador, Álvaro se inspiró en un libro concreto de fotografía de The Rolling Stones, el firmado por Terry O’Neill, aunque potenciando la naturalidad con la que quería trabajar junto al grupo. La formación elegida fue Ocelon, un grupo de Folk-Metal madrileño.

 

 

Fue un año completo de trabajo y cientos de imágenes, que finalmente dieron forma a un volumen que se sale del patrón de libro fotográfico musical al uso. Hay documentalismo, obra de autor y un seguimiento propio de “reportero de guerra”, ya que retrata la vida cotidiana de Ocelon, su vertiente artística y cualquier otra faceta que ayude a transmitir la personalidad de la formación.

 

 

‘One Year with Ocelon’ tiene un precio de veinte euros y está disponible en venta directa en varias librerías de Madrid, Zaragoza, Sevilla y Valencia, entre otros lugares donde también se ha distribuido. Para quienes no puedan adquirirlo en un comercio, Carlier remite a su web y Facebook particular para conocer el resto de la disponibilidad comercial o bien realizar un pedido del libro.

El arduo trabajo desarrollado por Carlier merece el reconocimiento del mundo del Rock, pero también de las editoriales o expositores de fotografía creativa. Este primer aniversario de la publicación de su primer libro es una buena oportunidad para conocer su particular estilo de fusionar dos artes, la música y la imagen instantánea, que tanto juego pueden llegar a dar cuando encuentran su punto de coincidencia.

Leo Cebrián Sanz