El día grande y de cierre del festival celebrado en Santa Coloma de Gramanet fue un no parar de incentivos musicales, en una jornada claramente pensada para el público más generalista. Fue también una sorpresa constante de cambios en el cartel, ya que a la suspensión de Saxon siguió el anuncio de unos Medina Azahara que finalmente fueron reemplazados por Obús. Bullet tocaron un día después de lo previsto y Rock Goddess no lo hicieron.

Hay que destacar la capacidad de adaptación a cualquier circunstancia de Fortu y su cuadrilla, a quienes no les importa entrar a última hora para salvar los muebles de tantas bajas y alteraciones. El cantante vallecano, de actualidad por ese libro de recetas que ha escrito junto a su pareja y progenitora, dejó bien claro que Rock Fest puede contar con él y su gente para asegurar un buen rato de buen Heavy Rock en castellano, que por cierto brilló por su ausencia en la convocatoria del Parc de Can Zam. No es por nada, pero les deben una.

Y desde la madrugada del domingo, hagamos un retroceso en el tiempo hasta el luminoso mediodía de este sábado de concordia «metalera». Disconnected nos conectaron de inmediato al Stage Fest, abriendo la sobremesa de conciertos a las tres y diez de la tarde. El concurso de los franceses fue de algún modo un guiño a todo ese público extranjero que comenzó a verse por el evento como nunca en años anteriores. El Metal de mezcolanza y nuevo cuño ha triunfado en la última década y media gracias a las aportaciones entre otros de Avenged Sevenfold y Five Finger Death Punch, por lo que de algún modo también debía de estar representado en el cartel.

La siempre necesaria presencia femenina en las bandas duras apenas si tuvo dos representantes relevantes en este carrusel final del festival. Una fue Doro y la otra Elin Larsson, cantante de los suecos Blues Pills. Ataviada con una llamativa combinación de rojo chillón y botas blancas, la vocalista defendió su bandera colectiva de Hard Rock, Garaje de los años 60, Blues y Soul. Ella y sus compañeros fueron bendecidos con la vistosidad de los escenarios abiertos, ya que abrieron el Stage Rock ante un público con ganas de empezar el día con ánimo participativo y de apoyo.

Otra voz de mujer que se abrió paso fue la de Estefanía Aledo, componente del grupo alicantino de Metal Industrial Mind Driller. Esta nutrida cuadrilla de zombies musicales con querencia por el terror y la vanguardia teatral hace compatibles hasta tres registros vocales distintos para entretener su espectáculo con un dinamismo constante de papeles contrapuestos. Se ocuparon de abrir las lonas del Rock Tent para quienes buscaban algo de sombra… y oscuridad a la hora de la comida. Son una de las apuestas emblemáticas del sello Art Gates Records, una marca que siempre demuestra buen ojo cuando ficha.

La carpa cerrada experimentó un brusco giro de intención musical con le cesión del testigo a The New Roses. Estos alemanes que parecen británicos de la mejor estirpe del Rock de los 70 crecieron al calor de la difusión de uno de sus temas en la serie ‘Sons of Anarchy’ y desde entonces han aprovechado para construirse un nombre entre quienes tienen a Aerosmith o The Black Crowes en el altar de sus devociones. Su imagen contrastaba con el outfit o vestimenta del público que tenían delante, como si el Sleazy Rock y la música del pub de fin de semana se dieran la mano para recordar las raíces golfas del género.