El grupo que más pronto actuó de los dos días de festival fue Scarecrow Avenue, cuyos cinco miembros se batieron el cobre bajo el sol de las dos y media de la tarde en el Heretic Stage. Este tipo de oportunidades vienen bien para dar a conocer a la banda en medios como el nuestro, por lo que ahí va su discografía: “Mi Origen” (2014), “Medusa” (2016) y “Ártico” (2021). Practican el Metal Alternativo y son de la propia Cartagena, así que contaron con un público local que les apoyó en tan especial circunstancia.

En tiempo muy complicados para todo lo que los medios no consideren “música urbana” -como si la de Celtian no lo fuera también por su origen-, los madrileños han sabido aprovechar al inicial apoyo y empuje de Txus “Mägo de Oz” para construir su propio lugar en la escena. Lo han hecho actuando en escenarios pequeños, medianos y grandes como el de Estrella Levante Stage. Su propuesta de Folk-Metal en castellano es un valor seguro para llegar a un público más amplio del habitual.

Este primer tramo de Metal nacional continuó en la misma localización con la presencia de Opera Magna, cuyo prestigio como orfebres de un sonido de gran riqueza instrumental les ha consagrado también en los países latinoamericanos. Los valencianos son una delicatessen del Power Metal sinfónico y progresivo, que temas como «Por un corazón de piedra» pusieron en valor en la tarde del sábado en Cartagena.

Los murcianos 91 Suite pasan por ser nuestra mejor banda de AOR y es complicado verles actuar fuera de su zona de influencia, por lo que quienes asistieron a su concierto en el festival pueden considerarse unos afortunados. Su nuevo álbum se titula ‘Back in the Game’ y es en efecto una “regreso al juego” en toda regla. De él interpretaron hasta tres canciones de sus ocho totales: ‘Starting all over’, ‘All for love’ y ‘Perfect rhyme’.

Blaze Bayley cae bien a la audiencia, que reconoce su esfuerzo por levantar una carrera propia a la sombra de su pasado con Iron Maiden. El equilibro entre el repertorio que le dio a conocer el gran público y el de su propia banda resulta complicado. ‘Lord of the flies’ fue el tema del disco ‘The X Factor’ que eligió para abrir su actuación.

Otro nombre bendecido por el favor del público es el de Doro. La cantante germana aprovechó que se encontraba en España para interpretar en castellano los famosos versos del original ‘Für immer’, la balada que en nuestro idioma suena a “Hay una promesa en el sonido”. El inevitable ‘All we are’ no puede faltar en su repertorio, pese a que se trata de unos de esos “éxitos-trampa” que persiguen de por vida a sus autores.

En cuanto a Jørn Lande, nadie duda de que es otra de las personalidades que mejor encarna la vigencia y buena salud de lo que ya podríamos denominar Classic Metal, aunque su bagaje se amplía a otros palos como el Power Metal o el Hard Rock. En su Noruega natal es un personaje público con presencia habitual en televisión, donde incluso optó a representar a su país en la última edición del festival de Eurovision. Un buen amigo de Tobias Sammet, con cuyos Avantasia ha colaborado en varias ocasiones.

Eric Martin no paró quieto durante el final de la pandemia y parece desenvolverse a entera satisfacción en esta versión acústica que para la ocasión compartió con Oliver Hartmann, otro habitual de las cuadrillas de músicos europeos que se cruzan en distintas formaciones. Le conocimos en los muy melódicos At Vance y ha colaborado con Freedom Call, Edguy y…, seguro que lo han adivinado, Avantasia.

Desde hace ya varios años, Europe es una formación plenamente aceptada por quienes alguna vez pudieron desarrollar prejuicios hacia los suecos. Las nuevas generaciones conocen sus grandes éxitos -que siguen interpretando en directo en una razonable medida- y los viejos aficionados se manifiestan permisivos ante la inclusión de nuevas canciones de su etapa siglo XXI. Tuvieron el detalle de esbozar durante un minuto el clásico ‘Here I go again’ de los añorados Whitesnake, una buena jugada que les granjeó la simpatía de los clientes del Rock Imperium.

En cuanto a Scorpions, fue especialmente emocionante comprobar cómo no han dudado en consagrar a la denuncia de la guerra de Ucrania uno de sus temas sagrados, como es ‘Winds of change’. Lo que en Rusia se convirtió en un himno de libertad ha revertido ahora en un canto contra el belicismo y la locura totalitaria de Vladimir Putin. Por lo demás, un concierto muy similar al visto y escuchado en Fuengirola en aquel 2019 anterior a la pandemia. Quizás sea mucho pedir a estas alturas, pero ojalá varíen un poco su repertorio en próximas citas e incluyan piezas diferentes de su extenso catálogo.