Ha tardado décadas en producirse, pero ya está solucionada la cuenta pendiente de que una voz femenina interpretase el clásico “feminista” de Coz: “Las chicas son guerreras”. El título de la canción publicada en 1981 se ha convertido con los años en una frase hecha que se ha utilizado para prácticamente todo, al estilo de “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?”, de Burning. Tocaba redimir a la coletilla de las “guerreras” de tanto uso y abuso y su estreno del pasado 6 de marzo nos reconcilia definitivamente con la canción y su popular estribillo.
El contenido argumental del popular tema de Coz ha sido tomado como referencial en la defensa de los derechos de la mujer, pero para otras opiniones se trataba de un ejemplo de cierto tipo de “macromachismo” (mucho más en el caso de “Más sexy”, de los mismos autores). Quizás el error haya estado en considerar que la canción era mucho más que lo que realmente significa: una composición pegadiza, rockera, divertida y con mucho sentido del humor. La musicalidad de su emblemático lema es 100% efectiva y a la guitarra estaba el gran Eduardo Pinilla, por lo que pocos “peros” artísticos se le pueden poner a este clásico del Rock español.
Puestos en situación, hay que alabar la enésima valentía de Berkana, que no para de sorprendernos con sus giros de guión. Esta vez se ha caracterizado como la protagonista de la película “Sheena, reina de la selva”, que curiosamente tiene un paragón casual con la estética del videoclip que Coz publicó el pasado mes de octubre, tras décadas de silencio en los archivos de TVE. Isabel está efectivamente de lo más “guerrera” y parece salida de una película o cómic del mismísimo “Conan”. Los arreglos de su versión han hecho de “Las chicas…” una composición que ahora resulta más bailable y rítmica, luminosa.
Berkana le da la vuelta al concepto y se sitúa al pie de un escarpado castillo para que suene bien alto y fuerte su proclama identitaria. Junto a ella están las vecinas del pueblo de Toledo donde reside, Ontígola, que se han prestado a participar en este himno colectivo que incluye desde las nuevas generaciones de la localidad a las abuelas del Hogar de las Pensionistas. Las moteras del colectivo Aquelarre Riders lucen sus máquinas y se unen a un grupo de figuración que debió pasárselo en grande durante la grabación.
Leo Cebrián Sanz
