En nuestra estacional actualización sobre el mundo del coleccionismo discográfico nos ocupamos esta vez de una cuestión harto polémica e incluso espinosa: el tabú de la responsabilidad de los músicos respecto a su propio patrimonio de autores. Viene a cuento este planteamiento por el creciente fenómeno de la autorización de reediciones de discos que no cuentan con el permiso explícito de la discográfica original, pero sí con el visto bueno de quienes los escribieron, cantaron o tocaron.

Nos centramos nuevamente en el Rock Duro y el Heavy Metal español de los años 80, estilos de los que en el último año se han publicado varios vinilos cuya comercialización prioriza el rédito económico por encima del cuidado del producto y sobre todo su validación legal. La compañía “de falsa bandera” Black Legion Records -de supuesto origen peruano pese a operar desde Cantabria- se escuda en el permiso de músicos con nombres y apellidos por todos conocidos para prensar sendas ediciones limitadas de 300 copias en negro y color, que por cierto “vuelan” en los puntos de distribución especializados. De cada lanzamiento hay edición paralela en CD, por lo que la máquina nunca deja de facturar.

El caso más notable es el de José María Sansegundo “Pepe Mary”, líder de Bella Bestia, quien ha dado el visto bueno a la reedición de su primer y descatalogado LP de título homónimo, publicado por el sello independiente Feroz en 1983 y cuyos derechos no pertenecen a nadie más que a Salvador Arevalillo, el otrora manager personal de la formación. El bajista también ha transigido con el legendario “Lista para Matar” en idénticas condiciones de tirada y distribución que el primero, esto es, asumiendo esta última como responsabilidad de la marca Bella Bestia en lo tocante al mercado español.

Sin embargo, la decepción del público especializado ha sido mayúscula al encontrarse con que la carpeta abierta y doble de una obra original que también era doble se ha reducido aquí a una sola cubierta. No hay rastro alguno ni mención al EP que acompañaba al disco primigenio y que contenía cuatro temas en directo grabados en la sala Canciller.

En este caso se ha reducido el minutaje del disco, dejando fuera dos canciones en vivo de aquel registro para que todo entre en un vinilo sencillo en vez del doble que lo fue en origen. ¿Qué opinarán los deudos de Nuevos Medios, la etiqueta de Mario Pacheco que confió en los madrileños tras verles actuar en el programa de televisión “Un, dos, tres”? Imaginen que al Quijote le quitamos unos cuantos capítulos porque se nos iba de presupuesto la edición de bolsillo…

Otro caso similar es el de Sobredosis y su aclamado “Caliente como un Volcán”, que por arte de “birli birloque” ha pasado de figurar en los restrictivos catálogos de Zafiro -se reeditó en vinilo en 1986 y en CD en 2002- a lucir cual recién salido de fábrica como parte de la expansiva Black Legion Records. Por cierto, que también ha sucedido de manera simultánea con su segundo trabajo, “Sangre Joven”.

En ambos casos la atribución es global e indefinida, con fórmulas del tipo “Todos los derechos reservados por Sobredosis” o “Edición peruana bajo licencia de Sobredosis”. Y por si acaso a alguien se le ocurre seguir el ejemplo, sus créditos incluyen un aviso para navegantes: “Prohibida su reproducción total o parcial sin permiso del autor intelectual de este fonograma bajo pena de las leyes aplicables”. Chocante cuanto menos este celo legal… o “menudo morro”, que dirían algunos.

Las redes sociales de Black Legion Records no paran de anunciar nuevas “exclusivas” en este mundo de la comercialización artística más cuestionable, esa que camina en paralelo a la oficial sin mirar ni de reojo a quien conduce por la misma vía. El próximo damnificado puede ser, con conocimiento o no de quienes parieron e inmortalizaron sus canciones, el primer disco de los colombianos Kraken. Existen dos tiradas de la referencia y ambas se han fabricado en Europa. En teoría una se ha destinado “en exclusiva” al continente americano, pero curiosamente se puede adquirir a este lado del Atlántico. Como ven, una locura de ida y vuelta, siempre con el bolsillo de la fanaticada como objetivo final.

Palabras mayores por parte de estos Discos de la Legión Negra es querer hacer lo propio con ese hito histórico de nuestro Rock que fue “Duro y Potente”, segundo LP de Banzai de inminente salida, del que quizás los abogados de WEA quieran conocer más detalles… Por de pronto, corran (o no) a reservar su adquisición en ya saben ustedes dónde. Cabe recordar que lo mismo ha acontecido con el reciente álbum de maquetas de Ángeles del Infierno, al que ya nos referimos en un artículo anterior. Como vemos, la dinámica es la misma.

Otro de los detalles, en este caso anecdótico, de la infatigable Black Legion Records es su manejo del escáner y el retoque digital, con reediciones de discos como el de Hades en el que de repente desaparece el logo de la banda de la portada original. ¿Chapuza, arte conceptual…? Juzguen ustedes mismos.

Sin ánimo alguno de señalamiento, también sorprende el cambio de opinión de Carlos Pina, cantante y hombre fuerte de Pánzer, quien siempre se ha distinguido por ser muy crítico con la industria del disco y el aprovechamiento que unos y otros han hecho del trabajo de los artistas. Si se repasan sus hilos en Facebook respecto a la reedición de su disco “Toca Madera” observaremos que el vocalista está ahora encantado con la versión del mismo que ha comercializado una ignota aunque sumamente sospechosa “compañía” denominada Knock On Wood Records. Investiguen un poco, traduzcan su nombre del inglés y saquen sus propias conclusiones respecto a quién impulsa este lanzamiento… Desde luego, les aseguramos que no es Chapa Discos, ni Zafiro… ni por supuesto sus herederos de Sony y Warner Music.