La última vez que entrevistamos al guitarrista hispano-suizo Rodriguez fue con motivo del lanzamiento de su disco “Atlantis” en su versión cantada en español. Antes lo había sacado en inglés y fue una obra que nos encandiló. No pases por alto la recomendación, querido lector.

Ahora ha visto la luz el LP “Instrumentalissimo”, pero entremedias, durante el año 2025 lanzó otro disco en el que el piano, no la guitarra, era protagonista (“The piano side of life”) y además una trilogía en formato EP de amplias vistas estilísticas (“Corazón latino”, “Now” y “Encore”) mostrando un ejercicio fértil que parece inagotable.

En la primera parte de esta entrevista hablamos con el protagonista sobre la mencionada riada de lanzamientos y nos adentramos un poco en el motivo principal de esta charla: el disco «Instrumentalissimo«. Continuamos…


por Jon Marin


A pesar de las muchas colaboraciones, en «Instrumentalissimo» te has animado a tocar otros instrumentos aparte del que más dominas: la guitarra. Háblanos de ello.

Yo siempre he tocado otros instrumentos, aunque no con la práctica ni el nivel que tengo con la guitarra acústica y eléctrica. El piano es un instrumento que he usado mucho para estudiar teoría musical, porque en él se me hace más evidente la relación entre escalas, acordes y armonías. También me ha servido para estudiar a músicos que admiro, como Freddie Mercury, Elton John y, naturalmente, mi número uno: los Beatles, de quienes he investigado más de cien temas con el piano. Todo eso requiere mucho trabajo y tiempo. Mientras estudias, tocas constantemente y aprendes a manejar el instrumento. No llegas a ser un virtuoso, pero puedes alcanzar un nivel suficientemente alto para tocarlo dentro del contexto de la música pop/ rock. El Hammond, al tener teclas, es parecido en apariencia, aunque se toca de manera diferente y requiere otros arreglos. Con el tiempo y la experiencia he logrado llegar a un nivel que me permite hacer ciertas grabaciones yo mismo. Pero conozco muy bien mis límites y, cuando necesito algo fuera de lo que yo puedo hacer, llamo a gente como Lachy Doley, que toca el Hammond en este disco en “Celtic shuffle”, donde ha grabado un solo fantástico.


También te atreves con el bajo…

Sí. Al ser un instrumento de cuerdas, te permite aplicar algunos conocimientos de la guitarra, aunque el concepto de lo que tocas con el bajo es completamente distinto. Es un instrumento con otro propósito y otra mentalidad. Cuando toco el bajo, pienso como un bajista, algo que aprendí de mi amigo Richard Cousins, bajista de la Robert Cray Band. Ha tocado en varios de mis álbumes y con él compartí diversas bandas durante mi etapa como sidemen. Él fue quien me enseñó cómo piensa un bajista. Disfruto mucho grabar este instrumento y no descarto la posibilidad de ser bajista en una banda.

Suponemos que estás contento con el resultado -a nosotros nos ha encantado-. ¿Cómo animarías a que lo escuchen tanto el seguidor del rock como el que quizá no esté cerca de este estilo?, ya que creemos que es un disco para un público amplio.

Tiene muchos elementos diferentes, pero siempre hay algo en común que conecta todos los temas y estilos: mi manera de tocar la guitarra y de expresarme. “Instrumentalissimo” es un álbum para quienes estén dispuestos a abrirse y salir un poco de su estilo preferido. Eso es algo que, de todas formas, nunca he entendido: para mí no supone ningún problema escuchar en un momento una ópera de Mozart, al siguiente, Heaven & hell de Black Sabbath y, más tarde, mientras conduzco, poner algo de Johnny Cash o de Ray Charles.

Hablaremos con profundidad dentro de poco de ¡otro! lanzamiento que tienes previsto y ya has mencionado antes, también recopilando temas de tu carrera y esta vez cantados, pero ¿qué nos puedes adelantar?

Se va a llamar “Traces” –Huellas– y es, básicamente, el mismo concepto con veintiún temas seleccionados de mis álbumes y EP bajo el sello de Rodriguez. Es una selección personal que ofrece una buena idea de mi recorrido musical. Contiene la colaboración de más de cuarenta músicos que han prestado su talento y le han dado diversos colores a mis canciones.

¿Sigues con la idea de centrarte en grabaciones, en producir en el estudio y no salir de gira o hacer algún concierto suelto?

Me siento cómodo haciendo mi música de esta manera y no tengo planes de salir de gira. Es muy gratificante poder trabajar y crear música en mi estudio como productor, con todo el control y sin tener que darle explicaciones a nadie. Es una forma honesta de producir arte. No estoy atado a nadie ni a ninguna industria, lo cual es una libertad que no cambiaría por nada en el mundo, ya que me considero un artista que se expresa a través de su trabajo. Es una situación muy positiva y estoy agradecido de haber encontrado una forma de seguir activo como músico sin depender de nadie.

De las trece canciones incluidas en “Instrumentalissimo”, ¿serías capaz de hablarnos de dos o tres que destaques por algún motivo especial?

He corregido y mejorado algunos temas, ya que no estaba al cien por cien contento con cómo habían quedado las versiones originales. Por ejemplo, en “Celtic shuffle” Miguel Lamas ha regrabado la batería y ha hecho un trabajo excelente, dándole al tema exactamente el drive que le hacía falta. Además, he añadido gaitas en la “Muñeira de Chantada”, que está incorporada en el tema, lo que le ha dado un toque muy original. En “Wolf is the one” de Mozart he regrabado la guitarra; no porque la original estuviera mal, sino porque hoy me considero mejor guitarrista y quería comprobar si podía hacerlo mejor, algo que creo que he conseguido.


Naciste en España, pero te criaste y desarrollaste tu vida musical en Suiza. En estos momentos, ¿dónde has percibido que tiene más seguimiento tu música?

En Suiza sigo teniendo más gente que escucha mi música, ya que una gran parte de mi trayectoria musical la he desarrollado allí. Actualmente tengo cuatro temas de álbumes anteriores que suenan regularmente en la radio más grande del país. Aun así, mi audiencia también ha crecido aquí en España. Lo bueno que tienen las plataformas digitales es que te permiten estar presente en todo el mundo, y veo que cada vez hay más gente, en más países, que escucha mi música.

En una entrevista que te hicimos hace tiempo nos dijiste que tus cinco ‘primos’, como referentes, de la guitarra eran Rory Gallagher, Ritchie Blackmore, Michael Schenker, Brian May y Carlos Santana. Últimamente ¿has descubierto a algún otro que te encandile o que, al menos, te haya llamado la atención?

Eso sigue igual. Es lo que llevo dentro y lo que me ha formado. Hoy en día hay muchísimos guitarristas con un nivel técnico muy alto. Lo que veo que falta, aun así, es originalidad. Muchos suenan muy parecidos y parece que se ha convertido en una competencia por ver quién es más rápido o quién puede tocar perfectamente piezas como “Eruption” de Eddie Van Halen. Muchos lo logran. Está bien y no hay nada en contra de eso, pero no deja de ser una copia y no hay un verdadero valor creativo en ello. Aun así, en los últimos años ha surgido un guitarrista italiano llamado Matteo Mancuso que le ha dado un enfoque nuevo a la guitarra eléctrica. No solo tiene una técnica increíble, sino también una gran musicalidad, que es precisamente lo que les falta a muchos de los nuevos guitarristas.


También en una conversación previa, te preguntamos con quién darías lo que fuese por compartir una cena y nos contestaste que con el batería Ringo Starr. Cometimos el error de no profundizar entonces. ¿La razón? ¿Y por qué un batería y no un guitarrista?

Los guitarristas suelen ser bastante aburridos y pasan todo el tiempo hablando de guitarras, amplificadores, pedales y de quién es capaz de enroscar una bombilla más rápido, je, je… Ringo Starr es una figura que siempre me ha encantado. Es el rey de la batería del rock, ha inventado muchas cosas y ha marcado el camino que, después de él, muchos, por no decir casi todos, han seguido. Aparte de eso, es una persona superhumilde y muy graciosa, algo que Gregg Bissonette, que ha tocado en mis últimos trabajos y forma parte de la Ringo Starr-All-Star-Band, me ha confirmado. Aunque el cabrón no quiere pasarme el número de móvil de Ringo.

-Ja, ja…

-Aunque, pensándolo de nuevo, no tendría tampoco ningún problema de cenar con Julia Roberts, je, je…


No hay entrevista en LosMejoresRock sin una anécdota graciosa, ¿nos cuentas alguna relacionada con la música que te haya ocurrido en fechas cercanas?

No sé si es gracioso, pero a mí me ha dado gracia. Como te he comentado, Miguel Lamas ha regrabado la batería para “Celtic shuffle”. Se da la casualidad de que Miguel es de la región de Ferrol, que conozco bastante bien y donde tengo familia. Pues, el otro día, mi primo —que también es guitarrista— me comentó que el bajista de su banda es el tío de Miguel. Otra vez más me he dado cuenta de lo pequeño que es el mundo musical.

Antes de acabar, Manu, una frase lapidaria para animar a nuestros lectores a escuchar “Instrumentalissimo”.

Escúchalo antes de que me den un Grammy por él y podrás decir que fuiste de los primeros en darse cuenta de lo grande que es, ja, ja…

-Ja, ja… Perfecto, yo ya tengo excusa para decirlo cuando llegue el momento.

¿Algo para terminar esta conversación, amigo?

Creo que hemos tocado todo lo importante por ahora. Aun así, quería hacerte una pregunta que hace mucho tiempo no me deja dormir y que, como periodista que ha visto mucho mundo y ha estudiado de todo, seguro puedes contestar: ¿por qué los pilotos kamikaze de Japón, en la Segunda Guerra Mundial, llevaban un casco?

-Ja, ja… ¡qué cabrón! Por una vez voy a dejar que me inviertas los papeles y te voy a contestar: Supongo que para no escuchar mala música antes de convertirse en fuegos artificiales.