El regreso de Rush a los escenarios once años después de su último concierto arrancó anteayer, el pasado domingo 7 de junio, en el Kia Forum de Los Ángeles con una mezcla de emoción, nostalgia y tensión inevitable. Era la primera vez que la banda actuaba sin el fallecido Neil Peart y todas las miradas estaban puestas en la batería alemana Anika Nilles, encargada de ocupar uno de los puestos más sagrados de la historia del rock progresivo. Y salió muy airosa de la prueba de fuego.
Desde la apertura con “Xanadu”, estrenada por primera vez como tema inicial de un concierto de Rush, Nilles mostró una mezcla de respeto absoluto por el legado de Peart y personalidad propia. Su interpretación evitó caer en la simple imitación: reprodujo los complejos patrones y cambios de ritmo característicos de Neil, pero manteniendo su propio toque, más dinámico y físico, siempre sonriente y conectada visualmente con Geddy Lee (cantante, bajista) y Alex Lifeson (guitarrista).
El concierto, primero de la gira “Fifty something”, tuvo un marcado tono de homenaje. Entre canciones aparecieron colajes audiovisuales dedicados a Peart, mientras el repertorio repasó clásicos y rarezas con una ambición enorme: “Freewill”, “La villa Strangiato”, “Vital signs”, “Natural science”, “Red sector A” o “By-Tor & The snow dog”, recuperada por primera vez desde 2004. Hubo incluso momentos especialmente emotivos como “Bravado”, dedicada a Neil, o “The garden”, convertida prácticamente en un epitafio musical.
El nuevo teclista, Loren Gold, conocido por trabajar con The Who y Chicago, aportó capas sonoras discretas pero efectivas, mientras que Lee y Lifeson demostraron que siguen conservando gran parte de su química clásica. La producción del espectáculo también recibió elogios unánimes, especialmente por su equilibrio entre espectacularidad y sensibilidad hacia la figura de Neil Peart.
- Uno de los músicos que ha opinado públicamente sobre el concierto ha sido Mike Portnoy, batería de Dream Theater y reconocido admirador de Rush y de Neil Peart desde hace décadas. Aunque no estuvo presente en el Forum, siguió toda la actuación a través de retransmisiones y vídeos en internet.
Ha dicho Portnoy en redes sociales: “¡Tantas emociones…! Estuve pegado a YouTube toda la noche viendo el concierto entero. ¿Qué puedo decir que no haya dicho ya todo el mundo? Fue mágico. El repertorio fue absolutamente perfecto”.
El batería estadounidense destacó especialmente el trabajo de Nilles, asegurando que “lo bordó de la mejor manera imaginable. Estoy muy feliz por ella. Clavó todos los grandes momentos de Neil con una sonrisa enorme en la cara durante todo el concierto. Es la elección perfecta”.
Portnoy también elogió los homenajes a Peart repartidos a lo largo del espectáculo, reconociendo incluso que rompió a llorar en algunos momentos: “Todo fue muy elegante y emotivo”. Y además celebró que Geddy Lee y Alex Lifeson hayan decidido continuar adelante con Rush tras años de dudas: “Ver esta gira hacerse realidad deja claro que esto tenía que pasar. No sólo como un homenaje adecuado a Neil, sino también para honrar el legado de la banda. Geddy y Alex se lo merecen y los fans también”.
Curiosamente, durante meses, muchos seguidores especularon con la posibilidad de que fuese el propio Mike Portnoy quien ocupase el puesto de batería en esta nueva etapa de Rush. El músico reconoció recientemente que tocar con Lee y Lifeson habría sido “un sueño hecho realidad”, aunque admitió sentirse aliviado de no haber recibido la propuesta: “Es un papel imposible. Sustituir a Neil Peart es una situación en la que no puedes ganar, la presión sería descomunal”.
- Rush continuará ahora su gira “Fifty something” por Estados Unidos, Canadá y México antes de desembarcar en Europa y Sudamérica en 2027. Y, por lo visto en Los Ángeles, el grupo ha conseguido algo que parecía imposible: volver sin Neil Peart sin traicionar el espíritu del recordado baterista.
