El fallecimiento la pasada semana del periodista musical catalán Ramón Porta ha conmocionado al mundillo del Metal Extremo en nuestro país, donde principalmente se le recuerda por su etapa al frente de la revista “MetaliK.O”. Sin embargo, baste una anécdota para poner en su justa medida el trabajo desarrollado durante décadas por este trabajador de la difusión cultural desde la trinchera del periodismo independiente… cuando pudo y le dejaron.

Hace unos días pasé por la tienda Rock & Roll de la localidad madrileña de Fuenlabrada y entre las joyas que me llevé había dos de ellas donde lucía la firma del redactor Ramón Porta. Una publicación era la edición en formato revista DINA-4 del BID, el “Informativo Musical Discoplay”, en cuyas páginas finales se ocupaba de la sección de crítica de discos. Era el verano de 1987.

Otro de los tesoros rescatados del almacén de Rafael Hipólito era una encuadernación de hasta nueve números de los primeros años de la revista ‘Heavy-Rock’, en la que Porta fue facultado por César Martín, el director de “Popular 1”, para controlar la edición en el Foro de aquella nueva cabecera auspiciada desde la capital catalana. Su firma aparecía por doquier en aquellos números iniciales hasta que la redacción en Madrid pudo valerse por sí misma.

Ramón acreditaba ya por entonces un enorme conocimiento de la historia de la música Rock, puesto que su conversión al Heavy y no digamos que ya al Thrash o el Death fue muy posterior a una juventud cercana al hippismo y la música “avanzada” o progresiva. Lo sabemos gracias al documental ‘Blackcelona’ de Diego López-Fernández, que hace un par de años le localizó y entrevistó tras décadas de autoasumido ocultamiento de la escena pública.

Para quien esto firma, Ramón Porta fue la persona que le permitió pasar de los fanzines en los que colaboraba (“Pelos”) a una revista como ‘MetaliK.O’, que se vendía en los quioscos de toda España e incluso llegaba hasta países del continente hermano -fue impresionante comprar una de ellas en una gasolinera de la ruta de México DF a Tepic-. Gracias a su confianza pude entrevistar a Nadir D’Priest (London), Mille Petrozza (Kreator), Gerre (Tankard), Max Cavalera, de Sepultura, … o incluso Quorthon, el músico sueco devenido en mito gracias a su trabajo en Bathory. Imposible olvidar la generosidad y empatía de mi tutor e imposible no estar eternamente agradecido por ellas.  

Jamás le conocí en directo y todo nuestro contacto fue postal y telefónico, pero siempre mantuvo hacia mí un trato exquisito e incluso generosamente me ofreció que durmiera en su casa si quería ver al concierto de Death Angel en Barcelona. Solo una vez perdió la paciencia conmigo… y tenía toda la razón. En tiempos en que no existía el recelo respecto al tráfico de datos, cometí el error de dar su teléfono particular a una lectora que quería contactar con él. Aprendí la lección como el pecado juvenil que fue y desde entonces sumé la máxima de la discreción más escrupulosa a mi praxis profesional.

Fue una más de las experiencias que me hicieron crecer como periodista musical especializado en Rock y Metal, un campo en el que siempre han faltado referentes como el encarnado por Ramón Porta. Decimos adiós a un hombre discreto y sacrificado, cuya honestidad nunca recibió el debido reconocimiento de sus compañeros. El mío particular siempre lo tuvo… y el de todos esos amantes de los estilos metaleros no normativos, para quienes Ramón ejerció como un auténtico maestro de cátedra. Amigo Porta, has pasado por el mundo haciendo el bien y dejando una huella indeleble… Mis respetos por tu legado y tu obra.

Leo Cebrián Sanz