Hikari Juampe es el nombre de un artista emergente de Jaén, psicólogo de profesión, que se presenta en sus redes sociales como productor, cantautor alternativo y vocalista del grupo Hijos del Olivar. Tras el músico encontramos la identidad de Juan Pedro Roa, todo un creador inquieto que ha optado por la música para dar rienda suelta a sus inquietudes más profundas.

La obra publicada de este proyecto tan personal consta de tres referencias previas a la actualidad más inmediata: ‘The Last One From Inside’ (2024), ‘Disorder’ (2025) y, no se lo pierdan, ‘1.7.1.13.5.14.5.22.5.18.5.24.9.19.20.5.4. (Original Soundtrack)’ -del mismo año que el anterior-. Su último disco como artista independiente se titula ‘Dehumanization’ y se publicó el pasado 14 de mayo.

Se trata de un álbum conceptual, que su autor define del siguiente modo: “una obra de rock electrónico que narra la historia de un individuo atrapado en una simulación digital que, intentando salvar a la sociedad del dolor, termina sumido en una trampa de control mental y alienación. A nivel personal, el disco aborda de forma directa temas como la ansiedad, la disociación y el masking”.

Juampe nos pide el micrófono para contarnos algo más de su particular universo:

“Todo este proyecto se ha centrado en aspirar a ser y en dar más de lo que podía ofrecer. Quería ser una banda de un solo hombre pero que en vivo tuviese apoyo de otros artistas. Un artista emergente que llenase estadios. Una banda que revolucionase el panorama musical…

Quería tener un trasfondo que dejase boquiabierto a todos. Quería cantar en varios idiomas para que todos me entendiesen. Quería introducirme en muchos géneros para no dejar a nadie indiferente.

Quise hacerlo todo y al final dejé de lado lo que realmente era. Lo que realmente era Hikari Juampe… Tras el COVID me aislé en mí mismo, aumentó mi ansiedad social, mi temor al rechazo, mi miedo a no ser suficiente para los demás… Pensé que me había recuperado pero la verdad es que me había perdido a mí mismo.

Había olvidado quién era y me daba miedo reconocer lo que sentía. Me daba miedo cantar sobre mis sentimientos en canciones en español porque bajo metáforas en inglés todo es más bonito. Me daba miedo mostrar que debajo del ruido del rock industrial y electrónico del ‘Dehumanization’ y detrás del desorden musical del ‘Disorder’ había alguien que solo quería disfrutar de la música y ayudar a quienes se sentían como él mediante la música.

Y entonces lo comprendí. Comprendí que la música que estaba realizando como forma de terapia no me estaba ayudando por un simple motivo. Estaba haciendo música para desahogarme pero no para disfrutar de lo que hacía. (…) Mi objetivo siempre ha sido hacer feliz a los demás y acompañar a todos con mi alegría”.

Leo Cebrián Sanz