Karl Sanders, guitarrista y cantante de Nile, se sometió el pasado 1 de octubre a una operación de “fusión vertebral multinivel” en la zona del cuello con el fin de solucionar graves problemas que habían empeorado progresivamente. Según explicó el músico en sus redes sociales ayer, jueves 22 de octubre, la degeneración de los discos intervertebrales, probablemente por los movimientos de cabeza durante los conciertos, más una lesión de artes marciales sufrida hace once años y un prolongado periodo de estrés serían los diferentes orígenes de su mal.

Sanders llevaba tiempo padeciendo dolores causados por la presión sobre la médula espinal y los nervios de la zona. El entumecimiento constante de la mano derecha que comenzó a sufrir este año le llevó a buscar una solución definitiva. Las pruebas médicas revelaron un estrechamiento grave del espacio alrededor de la médula espinal y signos de lesión en ésta. Sus médicos le advirtieron de que necesitaba operarse para evitar un mayor deterioro ya que había  riesgo real de sufrir daños permanentes, incluida una parálisis.

Durante la intervención se retiraron los discos dañados y el hueso que presionaba la médula. A continuación, se colocó hueso de un donante entre varias vértebras, que quedaron fijadas mediante una placa metálica y tornillos. «Así que oficialmente ahora llevo un poco más de metal dentro», bromeó el músico.

La operación salió bien y Sanders está trabajando en su recuperación. El dolor de cuello y hombros está disminuyendo y la zona de la garganta evoluciona favorablemente. Camina entre tres y cinco kilómetros diarios, recibe terapia ocupacional, para recuperar la funcionalidad de la mano derecha, tres veces por semana y sigue las indicaciones médicas. Además, está tocando la guitarra todo lo que puede.

El músico espera reincorporarse a Nile para la nueva gira europea, cuyo inicio está previsto el 29 de noviembre en Atenas, ocho semanas después de la intervención, y que no pasa por España. Eso sí, ha anunciado que dejará de mover violentamente la cabeza sobre el escenario: «Ya he hecho más que suficiente durante mi carrera y estoy agradecido de poder seguir tocando y girando, y haciendo metal para los fans», explicó. También recordó una realidad poco glamurosa de la profesión: «La música es lo que me gusta, pero también es mi medio de vida, y el metal no incluye una baja médica remunerada».





Jussi 69, batería de The 69 Eyes ha sido diagnosticado de meningitis vírica y se perderá los próximos conciertos de la banda. El músico ha recibido instrucciones médicas de descansar y evitar por ahora cualquier actividad física, incluida la batería.

La banda continuará con sus compromisos en directo gracias a la incorporación temporal de Vilho Rajala, técnico de batería de Jussi, que lo sustituirá durante unas cuantas semanas. Según explicó el propio músico, su sustituto se conoce de memoria las canciones del grupo.

Ha dicho Jussi: «Siempre he dado el cien por cien en cada concierto, pero ahora necesito concentrarme en recuperarme para volver más fuerte que nunca».

  • Formados en Helsinki en 1989, The 69 Eyes llevan décadas combinando glam rock y música gótica. Entre sus canciones más conocidas figura «Lost boys», publicada en 2005 y convertida en un clásico de las listas rockeras de la cercana época de Halloween.