James Niggemeyer es el policía de Columbus (Ohio) al que se le reconoció haber salvado vidas en diciembre de 2004 cuando entró sin refuerzos en una sala de conciertos y mató a la persona que acababa de herir a siete personas y asesinar, a base de disparos, a otras cuatro, entre ellas a ‘Dimebag’ Darrell Abbott, guitarrista de Pantera y Damageplan.
El policía permaneció tres años patrullando después del asesinato de Dimebag pero, debido al impacto emocional de aquella noche, finalmente se decidió, siguiendo el consejo de los médicos, que no debía continuar trabajando como agente de calle de primera respuesta. Fue trasladado a la sección de robos como inspector.
En una entrevista para un canal de YouTube, ha recordado el incidente: «Cuando se recibió el aviso de un tirador activo en el club Alrosa Villa, en Columbus, yo ya había salido de la comisaría. La llamada se produjo poco antes de las 22:15 h. Yo trabajaba de 22 a 6:00, así que siempre pasábamos lista a las diez de la noche y después salíamos a preparar nuestros coches patrulla y ponernos en marcha. Mi distrito era el más alejado de la comisaría, así que normalmente intentaba salir pronto porque tenía el trayecto más largo. Aquel día fui el primero en salir cuando se produjo aquella llamada. Yo llevaba una escopeta Remington 870 en el coche patrulla. Éramos solo dos coches los que la llevábamos porque mi distrito era más rural, así que teníamos accidentes entre ciervos y vehículos —a veces había que sacrificar a los ciervos y cosas así—, mientras que en los distritos más urbanos no las necesitaban. Este tipo de escopeta era la misma con la que cazaba desde los 12 años. Conocía esa arma al dedillo. Por eso mucha gente me pregunta: ‘¿por qué utilizaste una escopeta en lugar de tu pistola?’ Bueno, porque estaba más familiarizado con ella y tengo mejor puntería que con la pistola».
James ha seguido narrando: «Cuando llegué a Alrosa Villa, era el único agente allí, había fans diciéndome por dónde ir. Nunca había estado en Alrosa en mi vida, así que no conocía la distribución del local. Pero cuando entré por la puerta trasera, que era hacia donde me habían indicado, vi al sospechoso sujetando a un rehén. No sabíamos que tenía un rehén, eso no lo dijeron por radio. Todavía tenía el arma. He cazado toda mi vida y he tenido formación militar y policial, pero aquello fue distinto a todo lo que había vivido. Se habla de la ‘visión de túnel’ y me pasó: tuve una auténtica visión de túnel. De verdad, todo era negro salvo el sospechoso y el rehén, no oía ni veía nada más. Ni siquiera puedo decirte qué estaba gritando la gente. En el departamento de policía habíamos realizado un entrenamiento sobre tiradores activos apenas un par de meses antes, pero en grupos de cuatro, no en solitario. No sé si la situación habría sido diferente si él no hubiera estado sujetando a un rehén. Como lo tenía agarrado por el cuello, sentí que no podía quedarme allí esperando a que llegaran refuerzos».
Cuando se le ha preguntado cuándo descubrió la identidad del músico asesinado aquella noche y si sabía lo famoso que era, ha respondido que no de momento, que se enteró después y que ni siquiera sabía quién tocaba aquella noche. Ha anotado: “Por supuesto, había oído hablar de Pantera. Me preguntan bastante si era fan, pero yo crecí en el campo, era más aficionado a la música country, que era lo que escuchaba mi familia —mi padre, mis abuelos—, y más a lo que yo llamo rock clásico, como AC/DC, Scorpions, Foreigner… y rock de los ochenta y noventa, pero nunca fui aficionado al metal, aunque conocía nombres como Pantera o Metallica”.
Sobre cómo ha cambiado su vida en los casi veintidós años que han pasado, ha comentado: dos décadas transcurridas desde aquel incidente, James explicó: «Había visto algunas cosas (fuertes) durante mi etapa en el Ejército, pero yo no estaba implicado directamente, lo veía desde fuera, y en la Policía había acudido a muchas escenas en las que alguien había recibido un disparo, había muerto, se había suicidado, sufrido un accidente de coche… Lo había visto, pero yo nunca había estado directamente implicado. Esta fue la primera vez que… Bueno, acabar con la vida de una persona no sabes cómo va a afectarte. Tuve que ser hospitalizado por ataques de pánico. Después tuve pesadillas constantes. Me llevó mucho tiempo, porque mi cerebro sencillamente no se apagaba. Los médicos y todo el mundo probaron muchas cosas para intentar solucionarlo, pero podía estar aquí, tan normal, hablando contigo, y de repente sufría un ataque de pánico y no podía respirar. Me afectó mentalmente, pero también físicamente hasta el punto de que el departamento me retiró por motivos médicos. Así que sí, aquel incidente puso fin a mi carrera como policía de calle.”
Niggemeyer ha acabado afirmando: “No me arrepiento, no me he arrepentido ni un segundo. Me alegro de haber podido detenerlo (en realidad, abatirlo) antes de que resultara herida mucha más gente. Desde luego, aquello hizo que mi vida se fuera a pique, dicho de algún modo, pero forma parte del trabajo. Simplemente tienes que afrontarlo, supongo”.