Es una lástima, pero todos los días nos está tocando informar de problemas médicos de músicos veteranos. Hoy recibimos la noticia, según publica Rolling Stone, de los problemas de salud de Frank Beard -batería de ZZ Top-, que obligaron a la banda a suspender su concierto de la pasada semana en el Hollywood Bowl de Los Ángeles. El veterano batería, miembro del grupo tejano desde hace más de 55 años, estará apartado temporalmente de los escenarios, mientras Billy Gibbons -guitarra- y el bajista Elwood Francis mantienen la actividad en directo con Michael Monahan ocupándose de las baquetas.
No es la primera vez que Beard tiene que alejarse de los escenarios por motivos médicos. Hace aproximadamente un año y medio se apartó de la gira debido a un problema de salud no especificado. En aquella ocasión fue sustituido por John Douglas, técnico, percusionista y batería de confianza de ZZ Top, que ya había ocupado ese puesto en 2002, cuando Frank tuvo que someterse de urgencia a una apendicectomía.
Frank Beard es el único miembro de ZZ Top que ha tocado en todos los discos de la banda desde ZZ Top’s first album, publicado en 1971. Curiosamente, en los comienzos del grupo era conocido como «Rube» y apareció acreditado como Rube Beard en el primer LP y en Tres hombres, antes de adoptar definitivamente su nombre real. Y sí, sigue existiendo la vieja broma: el batería llamado ‘Beard’ es precisamente el único miembro del trío que no lleva barba.
- Recordamos que la reciente gira española dejó una imagen particularmente curiosa. ZZ Top actuó en Madrid el 20 de julio, dentro de las Noches del Botánico, justo después del triunfo de la selección española en el Mundial de 2026. España había derrotado a Argentina el día anterior y Billy Gibbons comenzó el concierto dirigiéndose al público en español diciendo: «reyes del mundo». La respuesta fue inmediata con el recinto convertido por unos instantes casi en una grada de fútbol. Ver aquí.
Jeff Gutt, cantante de Stone Temple Pilots, ha reconocido que en ocasiones prefiere interpretar clásicos del grupo antes que canciones más recientes que él mismo ha grabado, al contrario de lo que declaran otros muchos músicos. El motivo es bastante menos sentimental de lo que podría parecer: algunas resultan sencillamente agotadoras para su voz. Es el caso de «Meadow», una canción que, según explica, apenas le deja espacio para respirar y le obliga a alcanzar registros que pueden acabar destrozándole la garganta si los repite demasiadas veces.
Más serio es el tema de no grabar más discos en el que están coincidiendo muchos músicos últimamente. Jeff ha reconocido que no tendría problema en que Stone Temple Pilots pasara el resto de su carrera girando con su catálogo clásico sin publicar otro LP de estudio. El cantante considera que la relación del público con la música ha cambiado radicalmente. Antes, recuerda, los aficionados ahorraban dinero, compraban un disco, se lo llevaban a casa, contemplaban la portada, leían las letras y descubrían cada detalle de la obra. Ahora, ironiza, pasan «tres segundos en Spotify» y se pueden olvidar para siempre. Por eso cree que resulta mucho más difícil que una canción nueva se convierta en un clásico si apenas tiene oportunidades de crecer en directo.
Más tajante se muestra Nikki Sixx, bajista de Mötley Crüe, que no parece dispuesto a seguir las reglas tradicionales de la industria. Asegura que ya no cree en hacer trabajos de larga duración. Su apuesta actual es otra: publicar canciones cuando exista algo que realmente merezca la pena contar.
Sixx explica que para conseguir diez canciones realmente buenas hay que componer quizá veinte, invertir enormes cantidades de tiempo en letras, melodías, acordes y estudio… para después descubrir que buena parte del público sólo escucha una canción. Con la radio y las plataformas transformando constantemente la manera de consumir música, considera más interesante trabajar canción a canción a lo largo del tiempo.
- Este reciente fin de semana Mötley Crüe actuó en México, en San Luis Potosí. Aquí tienes el concierto.