Gregorio Barrera es un artista del pentagrama que se autodefine como “estoicista sin querer y a tiempo completo inconformista”, pero también (y sobre todo) es el creador y alma mater de la banda Sacra. “Música libre de IA, oiga!!”, afirma desde su perfil en Instagram. Como compositor y fundador del proyecto, Gregorio ha asumido como reto propio la redefinición del Rock Andaluz.

La intención de Barrera es nada menos que plantear una cierta renovación en el género, meta a la que se ha aplicado desde el pasado año. Los elementos que maneja para esta provocadora reconversión son un ambientalismo barroco y cierta carga de misticismo -como una saeta en Semana Santa-, cual los tan alabados Derby Motoreta’s Burrito Kachimba o sus derivativos Cervatana.

El primer sencillo de este grupo de la localidad sevillana de Dos Hermanas se publicó a finales del pasado mes de mayo. Aquel “Dime niña” ha tenido su continuación en otros tres temas: “En mis adentros”, “Dime amigo” y “En mi hora gris”. Cada uno cuenta con su propio audiovisual promocional, lo que no por ello descubre la naturaleza más profunda del concepto.

Las sensaciones que provoca la música de Sacra mueven precisamente a un extraño carácter sagrado, en el que la espiritualidad camina de la mano de la pasión y la energía. La luz rompe la oscuridad reinante en un constante contraste de emociones y sugerencias vitales. Los ritmos se alternan para que el oyente esté obligado a engancharse a la propuesta, siempre pendiente de cualquier giro artístico inesperado.

Leo Cebrián Sanz