La distribución nacional y también internacional a gran escala de un disco de Ángeles del Infierno que rescata sus primeras maquetas ha sido el último y escandaloso capítulo del renacer de cierta “piratería” de tintes modernos, aunque intenciones eternamente pecuniarias. A simple vista, nadie notaría la obra de clonación realizada por una hipotética compañía llamada Disquera Yo Soy el Rey sobre “Principios Diabólicos. Demos ‘83”, un vinilo que recoge ocho canciones procedentes de los tiempos de garaje/de la bajera de los vascos, además de dos temas en directo y estudio: “Ángel infierno” y “Rock and roll”.
Repasemos la secuencia de hechos. Hará un par de años apareció uno de esos prensajes privados de tirada muy limitada y sin ánimo de lucro desde lo que se podría definir como una inofensiva dark web del coleccionismo que ha existido desde tiempos inmemoriales. Por desgracia, una de aquellas copias privadas destinadas a que unas grabaciones que llevaban años circulando entre los muy “cafeteros” de Ángeles del Infierno estuvieran en un formato artesano, pero tangible, llegó a manos de quien no parece muy interesado en respetar el legado de ADI. La indagación sobre el origen del LP (y también CD) de bajísima calidad y que desde hace un año inunda todas las ferias de discos y las plataformas de venta de música nos ha llevado a analizar el propio vinilo, en cuya matriz o parte central del disco figura una inscripción con las letras GP.
Esta matriz que siempre aparece grabada en cualquier vinilo a modo de matrícula
identificativa, muestra en este caso las letras “GP” junto una numeración concreta. Las siglas corresponden a la empresa portuguesa Grama Pressing, la “marca de agua” que viene utilizando en los últimos tiempos el empresario peruano con residencia en España Mario Lachy, responsable del sello Black Legion Records. Esa misma identificación figura en todas sus ‘peruvian editions’ de las reediciones más o menos autorizadas que ha efectuado de referencias históricas de bandas españolas de los 80 como Goliath, Sobredosis o Tritón.
Ya que citamos estas reimpresiones de clásicos del Heavy patrio, conviene apuntar que Black Legion proporciona con frecuencia un teléfono de Perú para el contacto, lo que no es sino una maniobra más de despiste para evitar la identificación de la procedencia exacta del vinilo. Lo que no cambia en ellos es el sempiterno “GP”, único rastro real del lugar donde se prensan “sus” vinilos.
El primer capítulo de la apropiación indebida de la demo de Ángeles del Infierno por parte de Black Legion (y sus marcas derivadas) remite a su propia edición inicial en CD, para la que Lachy efectuó una digitalización de muy baja calidad. Para su comercialización jugó además al despiste total y no contó con acreditación alguna y en su sonido se apreciaba incluso el arrastre de la aguja del tocadiscos por el que había pasado un vinilo casero durante el proceso de digitalización. El audio mostraba además cierta saturación respecto al prensaje privado, aunque lo peor aún estaba por llegar para disgusto de los incautos coleccionistas…
Pese al alto precio del vinilo comercializado (por encima de 25 euros y de 15 en el caso del compact disc), esta nueva edición física empeora aún más la calidad del sonido respecto de su CD también pirata. Al arrastre ya descrito de su digitalización previa se une un registro aún más grave, producto de la conversión del soporte digital en su exportación al vinilo. Obviamente la calidad no parece estar entre las prioridades de quienes auspician este asalto al legado patrimonial del Rock Duro y el Heavy Metal nacionales.
Esto es pues lo que están recibiendo los miles de ilusionados fans de Ángeles del Infierno, especialmente en los países de habla hispana. Y no se lo merecen…