Nos gusta pensar que este himno libertario y antifascista se pueda haber convertido en una especie de alternativa “canción del verano”. La razón hay que buscarla en una serie de televisión de éxito mundial, la española “La casa de papel”, que desde su primera temporada ha popularizado este recurso motivador entre los justicieros atracadores que protagonizan su trama. No cabe duda que ‘Bella ciao’ tiene un origen histórico que ha sido ignorado en aras de la ficción y el entretenimiento visual. La paradoja es que estos mismos resortes por fin la han hecho conocida más allá de los ambientes políticos y afines a la izquierda radical.

La primera vez que escuché este irresistible in crescendo en la lucha partisana fue hace ya muchos años en la zona de las casetas políticas o txosnas de los Sanfermines. Mi acompañante se volvió loco cuando la oyó, manifestando un entusiasmo parecido al que experimentaba con las notas de ‘Bandera Rossa’, otro clásico de la reivindicación -en este caso comunista y con la Guerra Civil española como telón de fondo-. ‘Bella ciao’ fue uno de los auxilios espirituales que ayudaron al movimiento partisano italiano a luchar contra las tropas nazis y fascistas durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta significación política tan acusada es ignorada en la serie que Netflix ha convertido en global, lo que ha suscitado algunas discusiones en torno a su posible banalización. El cerebro de las “apropiaciones bancarias” -también conocidas como atracos- homenajea a su padre, quien siempre había declarado su intención de robar a los bancos. Y lo hace animando al colectivo de anónimos que le ayuda a vaciar las cajas de seguridad con esta tonadilla que invita a la unidad, la fraternidad… y el golpe certero contra el sistema.

Analizar más allá de la simple justificación argumental es buscarle tres pies al gato, pero sí queremos recordar que ‘Bella ciao’ ha estado muy ligada a la tradición del Rock y el Punk contestatario, especialmente en los últimos años, pero siempre antes o al margen del furor provocado por “La casa de papel”. El fenómeno ha afectado tanto a bandas españolas como Boikot o Canallas como a las propias italianas, como por ejemplo Banda Bassotti o Talco. En el caso de los madrileños Canallas, su apoyo a la causa tuvo una respuesta amarga por parte de una pequeña parte de la izquierda anarquista más radical, ya que su inclusión en el disco de versiones “¡Nunca Más!”, cuarto de su trayectoria, fue contestado injustamente por razones completamente ajenas al grupo.

Leo Cebrián Sanz