Mariano Gómez Muñoz, artísticamente conocido como Mariano “Caravana Underground” por ser el nombre con el que graba sus discos, es un veterano activo de la escena del Rock madrileño, que ha sido desde locutor de radio hasta manager de bandas. Cuando hace unos años dio el salto a la creación artística lo hizo desde el punto de vista del poeta que musicaliza sus obras literarias, ayudado en el empeño por algunos de sus muchos amigos cantantes o instrumentistas.
En el repertorio de sus dos obras publicadas hasta el momento (“De Carne y Hueso” -2019- y “Diario de las Olas” -2023-) hay una constante referencialidad a la poesía de Miguel Hernández, una de sus fuentes de inspiración. El primer EP recrea los versos de “Como los marineros”, “Aceituneros” y “Rosario, dinamitera”, mientras que el segundo hace lo propio con “Sombra con sombra”, “Tengo estos huesos hechos a las penas” y “Canción última”. Mariano afirmaba entonces que “Miguel (…) es quien guía la caravana desde que llegó. Como un rayo deslumbró mis ojos y decidió quedarse en el corazón. Apenas concibo el mundo sin su latido amante de la vida. Al margen de mi familia, nadie se ha metido tan dentro”.
Con estos antecedentes, no nos extraña que este inquieto intelectual y creador haya dedicado todo un meticuloso estudio a “Perito en Lunas”, la primera obra del poeta murciano de Orihuela. Él mismo ha autoeditado este exhaustivo ensayo sobre lo que muchos consideran un poemario críptico y ocasionalmente de difícil comprensión. Sin embargo, Gómez pone la lupa de investigador y la intuición del buen lector al servicio de varias hipótesis de significación que se dirían plenamente acertadas. De este modo arroja luz sobre el particular universo conceptual del autor de “Vientos del pueblo me llevan”.
El libro incluye la totalidad de “Perito en lunas”, además de desarrollar previamente toda su argumentación crítica en varios capítulos sobre cuestiones concretas relativas a los recursos más característicos del poeta. Mariano analiza el origen y la naturaleza de los llamados “poliedros”, la vinculación de Hernández con el culteranismo conceptista de Góngora y las notas históricas que ponen en contexto el momento personal del genio de Orihuela tras su decepcionante aventura madrileña de la que tan afectado anímicamente salió.
El aparato bibliográfico es amplio, como también lo es la extensa lista de ejemplos y comparativas entre lo iniciado por Góngora y lo recuperado siglos después por Miguel Hernández. Tras una “Breve reseña sobre los inicios de un poeta diferente al que intentaron encasillar” -toda una declaración de intenciones- se despliegan seis capítulos con sus correspondientes epígrafes dedicados a desentrañar los fascinantes secretos de “Perito en lunas”.
Mariano Gómez se expresa con locuacidad y apasionamiento, tratando de evitar el tono académico del típico profesor de universidad -menos aún la superioridad moral que acusan muchos de ellos-. Siempre con el pico y la pala del docente con ganas de comunicar y contagiar su entusiasmo, el analista recurre incluso a los pictogramas para dar con la clave de determinadas expresiones y analogías, logrando así que esta indagación pase de puramente técnica a fruto de un curioso e íntimo acercamiento a los «porqués» de la revolucionaria técnica lírica del «poeta-soldado». Mi parte favorita de este tratamiento es el “Curso de matemática poética”, con ese inesperado y muy significativo cruce entre la geometría y el léxico del verso.
Leo Cebrián Sanz
