No se confundan con el nombre: es Molly Dyck y no Moby Dick, título como saben de la novela de Herman Melville. El grupo cuenta con más de una década de existencia y transita por los terrenos alternativos del Rock, aunque sin perder por ello su raíz urbana e investigar en nuevas posibilidades de sonidos afines. Este Indie Rock madrileño es habitual del circuito de pequeñas salas de la capital, como es el caso de BarCo, Barracudas, Cadillac Solitario, The Godftaher Club, La Mala o Sixx Rock. También han actuado bastante en la zona sur, especialmente en festivales al aire libre de su natal Getafe.
En 2018 editaron un EP homónimo de cinco canciones (primer sencillo: “El cigarrillo”; segundo: “Coches robados”) y su resurrección editorial se produjo el pasado año, cuando comenzaron a publicar canciones sueltas a modo de single. Fue el caso de los temas “Violento” y “Caramelo”, al que se une ahora uno con título inquietante: “Obituario”. Los tres formarán parte de un próximo extended play junto a nuevas composiciones por llegar.
En palabras de sus autores, Obituario «nos habla de una huida, aún cuando comienza diciendo «Mil noches te busqué». Es la despedida que tradicionalmente se le da al que ha partido lejos de esta vida, aunque aquí la despedida quizás sea a una relación, o a uno mismo, a ese alguien que se deja de ser y entierra su propio cadáver, de algún modo el cadáver de una vida anterior».
Con esta nueva propuesta, «la banda vuelve a un sonido más crudo y duro, impreso en sus raíces de grupo urbano. De la mano de un riff inicial que hace de riendas, desde el primer momento invita a ir al paso de una estrofa que avanza por las escalas del diapasón y que en un falso estribillo vuelve a la misma estrofa pero ya al galope, en una suerte donde el vértigo y «el no hay vuelta atrás» concluye con una «despedida» que a golpe de cincel sobre el mármol, o las ultimas páginas de un diario dicen definitivamente adiós…».
Leo Cebrián Sanz