El trío madrileño Ratones Koloraos nos recibió hace unos días en la terraza de su local de ensayo, la misma localización en la que han rodado su más reciente videoclip, para hablar de todo lo relativo a «Inopia», su EP de cinco canciones publicado hace algunos meses. Tras la entrevista desde México realizada por nuestro director Jon Marin, los veteranos punk-rockers madrileños hablan ampliamente de su pasado, presente y futuro.

La conversación tuvo lugar mientras se completaba el ciclo de una ruidosa lavadora situada a escasos metros, lo que no impidió que fluyeran libremente las opiniones y el buen humor. Tras analizar el contenido de «Dónde está…?», el segundo videoclip de su última producción, los músicos carabancheleros analizan el impacto que ha tenido su álbum más reciente en el público y los medios. Por cierto, que ya preparan su próxima píldora audiovisual, o sea que muy atentos a sus canales en Facebook y Youtube.

También hubo oportunidad de preguntar a Elías (cantante y guitarrista), «Epi» (bajista) y Tomás (batería) por la evolución de su sonido durante veinte años, lo que ha colocado su peculiar estilo en el Olimpo de la personalidad propia. Son dos décadas de una cuadrilla de músicos que se conocen perfectamente y que durante un tiempo fueron cuarteto. Ya con su formación claramente enfocada a la fórmula de tres, Ratones Koloraos son mucho más que «los Toy Dolls españoles», como algunos se han empeñado en catalogarles de una forma un tanto superficial.

Al hilo de influencias y reminiscencias, los Ratones recuerdan sus tres primeros discos, cuando la edición de los mismos no dependía de su propia autogestión. Su disponibilidad en Bandcamp y Spotify permite bucear en sus inicios y apreciar esa escalera de creatividad en la que han ido subiendo peldaño a peldaño.

No todo han sido luces en la historia de «los Koloraos» y buena prueba de ello fue lo sucedido con su nombre y marca y la intervención del periodista Jesús Quintero, a la sazón presentador de un programa de televisión con el mismo nombre -aunque sin la «k» distintiva-. La pregunta desconcertó a los músicos, ya que no se esperaban este recuerdo a una historia prototípica del abuso del grande sobre el pequeño, y de cómo funciona la trastienda de los grandes medios cuando se toca a determinados personajes con un poder fáctico tan peligroso como el del creador de «El loco de la colina».

Una vez recuperado el tono relajado de la charla, Ratones Koloraos comentan su intención de volver a publicar canciones, posiblemente en el mismo tipo de entrega -con menos canciones que un CD convencional-. Sus últimas letras han llamado la atención por la originalidad del tratamiento y enfoque, por lo que garantizan el acceso del públicoa las mismas mediante la descarga completa del libreto.

En el tema de los directos, el trío madrileño no es ajeno a la frustración de no poder presentarse ante la audiencia, pese a tenerlo todo planificado para un posible concierto de estreno de su último repertorio. El grupo estudia las posibles opciones inmediatas, pero siempre al albur de lo que los políticos de la Comunidad de Madrid decidan en cada momento -que visto lo visto es un auténtico misterio propio de «Cuarto Milenio»-.

Leo Cebrián Sanz