Robert Mason, el actual cantante de Warrant, ha desvelado en un programa de internet que hizo voces para Ozzy Osbourne, escondido, durante la gira del disco “Ozzmosis” en 1995 y 1996. Así lo ha contado:

«Era el año 1995 y llega una llamada de Sharon Osbourne. Yo acababa de enterarme de que no iba a ser el cantante de una banda [Cry Of Love, para la que había hecho una audición] y me estaba construyendo una casa, lidiando con asuntos familiares y personales… Sharon me dijo: ‘Salimos ya de gira mundial, he hecho cuatro consultas y en tres me han dado tu nombre. Así que ¿quieres ser el corista de Ozzy en una gira mundial? Queremos un cantante de verdad, de directo, porque no queremos usar pistas grabadas ni nada de eso’. Fue en plan: ‘dime cuánto dinero quieres y avísame cuándo puedes unirte’».

Ha continuado contando Mason: “Me mandaron un montón de billetes de avión, desde Phoenix, pasando por San Luis (Misuri) hasta llegar a Copenhague o Estocolmo, no me acuerdo. También me mandaron un montón de cedés de Black Sabbath y Ozzy para aprenderme todas las canciones. Pero, bueno, ¿quién coño no conoce esos temas? Antes de que me diera cuenta, estaba saliendo de un hotel de Estocolmo, dirigiéndome a un pabellón… y acabando siendo el corista de Ozzy hasta agosto del 96. ¡Y nadie lo sabía!”


Sobre alguna anécdota de cómo se comportaba Ozzy entonces, Robert ha dicho que, cuando acababan los conciertos, el cantante fallecido el año pasado se sentía inseguro sobre si el público los había acogido con pasión: “Ozzy me preguntaba: ‘¿has notado eso?’ Y le contestaba: ‘jefe, estoy en un lateral, ¿notar el qué?’ Él decía: ‘no podía sacarles nada’. Y yo: ‘¡no, ha sido increíble!, no sé cuál ha sido tu percepción’.

  • Algo más raro que ha contado el cantante de Warrant -y así lo ha dicho, ‘raro’- es que Ozzy, si había una semana o casi entre concierto y concierto, cogía un avión privado desde Europa hasta cualquier ciudad estadounidense para quedarse en un hotel del otro continente esos días: “Dallas o Nueva York o Chicago o Los Ángeles… donde fuera, y luego regresaba, llegaba volando al siguiente concierto, directo al escenario, ni siquiera en la prueba de sonido lo veíamos”.

También ha recordado Mason que hubo un concierto en Fresno (California), en el que cree que Ozzy estaba enfermo, pero se empeñó en hacerlo y sólo aguantó un par de temas. Soltó el micrófono, salió corriendo del escenario y no lo vieron más. Ha añadido que la audiencia los quería matar, incluso fuera del recinto, a la salida, y que gracias a unos amigos del bajista Robert Trujillo (entonces en la banda de Ozzy, ahora en Metallica) pudieron escapar en coche: “Ni siquiera hicimos el viaje en el autobús de gira esa noche, no llegamos a él, viajamos en ese auto hasta Los Ángeles”.

Otra más que ha recordado Robert: “En el Kia Forum [Los Ángeles] me enfrenté a unos manifestantes con cruces y biblias en la mano que gritaban: ‘¡Ozzy es un perdedor, Jesús es el ganador!’ Y les dije: ‘¿No os dais cuenta de que lleva una cruz?, ¿no veis que es cristiano?’ Pues casi me parten la cara. Me salvaron los de seguridad. ¡Pero era un trabajo divertidísimo!”

Según cuenta el cantante, su último concierto como ‘corista’ (y quizá algo más) de Ozzy Osbourne fue en el festival de Donington de 1996. Él quiso irse un par de meses antes pero Sharon y su marido le pidieron que aguantase hasta aquella cita tan importante.