Ajeno por completo a las polémicas que rodean a Los Barones, el grupo donde milita junto a su padre, el batería Hermes Calabria, la saga artística de la casa se perpetúa gracias al nombre de Marcelo Calabria “Valdés”. El hijo del ex-Barón Rojo no hace Heavy Rock, sino una mezcla bien personal de Rock y Blues con las formas del cantautor eléctrico más urbano y abierto a todo tipo de influencias y sonidos. El protagonista apunta en dos direcciones: Rock Suave y Pop Duro, que son las etiquetas que reconoce como propias.

Hay que recordar que Marcelo formó parte del grupo Con Mora, con el que editó los discos “Licor de Rock ‘n Roll” y “De Babor a Estribor”. Pese a contar con el apoyo de la multinacional EMI y la distribuidora PIAS Spain, la banda no consiguió saltar a la primera división de la popularidad. Giraron con Sínkope y telonearon a Banzai en la grabación de su álbum en directo en el barrio madrileño de Aluche, abriendo incluso para Ten Years After en una de sus visitas a nuestro país.

Al igual que le ocurrió al hijo de Rosendo, Rodrigo Mercado, también Valdés ha terminado optando por la fórmula de la creación con firma propia, controlando desde el primer al último paso del proceso creativo de su música. Sus actuales compañeros de confianza son Álvaro Andreu (guitarra y coros), Fernando García (bajo y coros) y Gonzalo Yanes (batería) -puesto que antes ocupó Eric Domínguez-. El titular canta y toca la guitarra, además de componer la totalidad de la música y las letras.

El colectivo Valdés debutó en directo en acústico a finales de 2015 en Madrid, su ciudad natal. Volvieron a tocar en formato íntimo coincidiendo con el lanzamiento de su primer videoclip: “Recuerdos olvidados” -más adelante llegaría el audiovisual de “Perdiendo el norte”-. el guitarrista Sergio Rivas siempre acompaña a Marcelo en esta opción de presentación en vivo, que en el caso de Valdés ha tenido un recorrido importante antes de su adaptación al eléctrico.

Su primer y homónimo disco se publicó en 2015, siendo algunos de sus colaboradores José Luis Campuzano “Sherpa” -en cuya banda “en solitario” también milita Valdés-, el armonicista Pako Blues y el bajista Jesús Arispont (Def Con Dos).  También pasaron por el estudio el guitarrista Sergio Rivas -otro de los músicos que apoya a “Sherpa” en directo- y el gran guitarrista Luis Cruz, de Topo. Estos dos últimos, por cierto, comparten fechas internacionales en Sinfonity. Los titulares en los estudios de Martín Calabria -porque aquí todo queda en casa- fueron Adrián Melogno (bajo y coros) y el progenitor Hermes Calabria a la batería y la percusión. La masterización pasó por las manos de Arispont, que para eso es una garantía cercana de profesionalidad contrastada, mientras que Valdés se hizo cargo de la producción.

De cara a su segunda entrega -“El Viajero Multicolor” (Rock Estatal Records, 2018)-, Valdés mantuvo a Hermes y Martín como parte de la escudería Calabria, recurriendo de nuevo a Arispont y Sergio Rivas para un par de “colabos”. Álvaro Andreu tocó la guitarra eléctrica y Fernando Pirri hizo lo propio con la batería en los mismos tres temas. Hermes siguió al mando de los parches, mientras que como bajista estuvo Fernando García. La ingeniería de sonido de los estudios Martín Estudio y Revirock fue compartida por Daniel Alcover y Martín Calabria, quien a la sazón se responsabilizó de la mezcla y masterización final. Martín también se coordinó con Marcelo para que la producción del disco resultara tan efectiva como personal.  Una de las canciones de “El Viajero…” fue su versión de “La última montaña”, original de Antonio Vega, mientras que como pistas extra figuraron “Hacen falta héroes” y “Los chicos listos”.

Leo Cebrián Sanz