‘We lost Janet!, we lost Janet!’. Quien así hablaba era Share Pedersen, bajista de Vixen, que alertaba de este modo al promotor Robert Mills de la ausencia de la cantante de la banda en su camino hacia el puesto de firmas y venta de camisetas y discos. Al final la siempre solícita y encantadora vocalista consiguió hacerse las últimas fotos con los fans con los que se cruzaba por la escalera y bajó a toda prisa para atender al centenar de personas que quiso recordar la noche con un autógrafo o una fotografía.

Este “segundo” bis de la actuación de las norteamericanas en Madrid fue uno de los momentos especiales de una nueva velada-idilio entre la audiencia de la capital y las creadoras de ‘Edge of a broken heart’, que por cierto fue el único bis oficial de una actuación que se ajustó de forma excesivamente escrupulosa a la hora y media de espectáculo. Vixen rubricó su empática relación con la parroquia local en una noche mágica como la de cuatro años en la sala Shoko. Por increíble que parezca, Vixen adoran España hasta el punto de ser uno de los pocos países donde actúan en formato sala fuera de sus natales Estados Unidos.

La del miércoles 27 de octubre fue su única fecha en territorio nacional, donde el público les adora y hasta les perdona el cuarto de hora que faltó para redondear una gran noche. Vixen siguen siendo Janet Gardner, la también conocida como Share Ross y la batería Roxy Petrucci, con el nuevo añadido de una guitarrista, Britt Lightning, que mejora en mucho a la anterior titular: Gine Stile.

Britt fue guitarrista de directo de Alejandro Sanz durante 2012 y 2014…, ¡¡lo que nos viene muy bien para etiquetar su nombre como parte de este artículo!! La presencia del teclista, Tyson Leslie, queda en un segundo plano, aun cuando su papel resulta bastante más significativo que su visibilidad escénica. Por su parte, Roxy Petrucci, enfundada en una camiseta sin mangas con la palabra “España” bien visible, le da con tanta determinación a los bombos que por momentos nos recuerda a “Lapi”, de Muro. Su actitud es también muy similar, siempre animando a participar en la fiesta y midiendo muy bien su carisma a la batería.

Simpatizantes y miembros de una imaginaria Asociación de Amigos del Hard Rock de los Ochenta, un concierto que comienza precedido por el ‘Fox on the run’ de Slade no puede sino aventurar emoción y y diversión. Los primeros temas sirvieron para ajustar las gargantas arriba y abajo del escenario, con aceptación dispar para canciones como ‘Rev it up’, ‘How much love’, ‘Cruisin” y ‘Bad reputation’. El sonido fue mejorando en esta trepidante media hora, mientras el cuarteto-quinteto demostraba su solvencia con un repertorio sin pausas hasta que llegaron los pertinentes saludos.

La coreada balada ‘Cryin” dio paso a una parte más tranquila, en la que se sucedieron ‘Only a heartbeat away’ -que Janet insistió en que era la primera vez que tocaban en directo- y ‘I want you to rock me’. Su interludio con la versión del clásico ‘Perfect strangers’, de Deep Purple, sitúa a Vixen en una tradición de Classic Rock a la que ya pertenecen ellas por derecho propio. Las “chicas + chico” cuentan con un nuevo CD en directo, ‘Live Wire’, y de él sonaron ‘You ought to know by now’ y ‘Big brother’, enmarcando un set de cuatro canciones en cuya parte central reinaron la versión de Humble Pie/WASP que cantó Share -‘I don’t need no doctor’-, los breves solos de batería y bajo y una estremecedora ‘Love is a killer’ tras el recuerdo previo a la fallecida guitarrista Jan Kuehnemund.

La parte final se precipitó con ‘Love made me’ y ‘Streets in paradise’, justo antes de la interpretación de su mayor éxito comercial. La sala entera festejaba el lujo de asistir a un show de Vixen en el año 2018 en pleno centro de la ciudad, donde esquivamos a los turistas para hacer estas cosas que tanto nos gustan: ver conciertos entre semana, sin los agobios propios del “finde”.

Del peluche que comentamos en nuestro anterior artículo nadie dijo nada, pero su espíritu sobrevoló esta sala que antaño fue Rock Club. Hacía casi treinta años que no cruzábamos sus puertas y no pudo haber mejor reencuentro que el vivido junto a la única formación exclusivamente femenina que coronó las listas en los años de gloria del Rock con melodía y elegancia.

Leo Cebrián Sanz