DERRAME ROCK

CIUDAD: Pravia (Asturias)

FECHA: 1, 2 y 3 de julio de 2005

 

Comienza la aventura con la sorpresa de que el trayecto Lugo–Pravia (aprox. 150 kms.) nos iba a llevar ocho horitas de nada y cuatro autobuses, lo que demuestra el buen transporte de, como diría el señor Cuesta: ‘éstas nuestras comunidades’. Por un momento nos sentimos Willy Fog. Cuando por fin llegamos al impresionante paraje (por lo menos para los que lo único que vemos son edificios altos y horribles, obras y metro) parecía una imagen de los obreros de Fraguel Rock (que nunca recuerdo como se llaman) levantando tiendas de campaña. Después del horno de Madrid, poca gente imaginaba que allí iba a hacer frío, así que, como dice la popular expresión, ‘nos pilló en bragas’ (bueno, a mí en calzones) y con poca ropa de abrigo. Al que piense que puede descansar algo por la noche que no se engañe, siempre hay ‘brasas’ revoloteando por las tiendas, cantando (o intentándolo), gritando, ligando (o también intentándolo) y poniendo todo de su parte para que duermas lo menos posible.

 

Viernes.- Tras dormir dos horas escasas y en fascículos, el microclima abrasador de la tienda de campaña hace que salgas disparado a las 8 de la mañana como si de un parto se tratase. Claras protagonistas del festival, además de los grupos y la bebida, fueron las avispas rockeras y borrachas que te dan los buenos días bebiéndose el calimocho de la noche anterior, ¡cómo les gusta a las cabronas! A las 12 se inauguraba el festival con la ‘cicloconferencia’ “Héroes del siglo XX: Guerrilleros españoles”, testimonios que ponen los pelos como escarpias, dignos de una absoluta admiración, de cinco de los miles de republicanos guerrilleros que, tras la Guerra Civil, siguieron luchando contra la dictadura franquista hasta la década de los cincuenta. Desgraciadamente no hubo tanto público como cabría esperar. Quizá tener una ideología sea algo más que llevar un ‘look’ y unas camisetas de grupos reivindicativos, imagino que la mayoría tendría cosas mejores que hacer que apoyar y escuchar a estos héroes que se jugaron la vida luchando para que tengamos un futuro mejor.

Al salir estaba terminando el grupo local Human que sonaba bastante bien aunque la afluencia de público era mas bien escasa. Siguieron los madrileños Los Reconoces y ya la gente empezó a llegar en bandadas abandonando sus sombritas (como diría Net Flanders) para corear los temas de este gran grupo con letras muy buenas y un Rock Urbano de calidad. Tanto el grupo como el público aguantó estoicamente el sol abrasador. Al acabar algunos retornaron a sus sombras de origen y otro se quedaron para ver a Skunk D.F. con un Rock/Metal más duro. Seguimos con un descanso debido al cambio de hora de Habeas Corpus, tiempo que la mayoría aprovechamos para recuperar los líquidos perdidos, por lo que nos perdimos a Savia. Llegamos con Ñu, el eterno luchador e incomprendido, con la mitad del aforo del césped lleno y buen sonido. Con ritmos mucho más acelerados arrancaban Eskorzo con un directo alucinante y una música muy festiva donde el que no se mueve o es de cera o es una alcachofa. Les siguieron los asturianos Dixebra con un Rock más tradicional. A continuación la original propuesta musical de La Pulquería para no dejar descansar los músculos. Si ya la gente empezaba a cansarse, todavía no era el momento de descansar, llegaba uno de los grupos más esperados: Boikot, derrochando energía, geniales como siempre, para terminar de destrozar las piernas (y los brazos, espaldas…); desde fuera parecía una batalla campal vikinga o el metro en hora punta. Nos relajamos un poco con Orishas que aportaban uno de los toques internacionales puesto que A.N.I.M.A.L. y Toy Dolls se cayeron del cartel. Volvemos a la carga con el indiscutible rey del Punk: Evaristo con Gatillazo; como siempre, todo un espectáculo verle en el escenario. Al acabar: estampida a las tiendas y caímos ‘sopinstant’ tras el duro día. Bastante gente quedó para ver a La Mala, Skizoo y Habeas Corpus. Volvimos a dormir dos horas porque el ‘brasas’ de la trompeta amenizó para algunos y nos tocó las narices (por no decir los cojones) a otros en las horas matutinas.

Sínkope

 

Sábado.- Había que conocer el pueblo, costumbres y bebidas del lugar, así que nos fuimos a tomar algo, pero ese ‘algo’ fueron unas cuantas botellas de riquísima y fresquita sidra que se multiplicaban como los Gremlims. (Todo un show ver a Olga -Dr.Jekyll pub- escanciándola), por lo que, a nuestro pesar, nos perdimos a Sabandijas, Discordia y Albertucho, llegando con los geniales extremeños Sínkope que saben como mover a la gente con sus auténticos himnos del panorama rockero nacional, dieron muy buen concierto. Demasiado líquido y poco sólido, así que tocaba la hora del bocata, con lo que escuchamos desde las tiendas a Vacazul con un Rock bastante guitarrero y a los granadinos Hora Zulú con su fusión de Metal con Hip-Hop. Recuperamos fuerzas para saltar con Skalariak y con El Último Ke Zierre. Algunos ya parecían ‘guiris’ nórdicos, rojos ‘fosforitos’ por el sol (¿verdad Javi?). Retornamos al pueblo y volvimos a asistir al milagro de la ‘multiplicación de las sidras y las cañas’, así que, sintiéndolo mucho, nos perdimos a El Bicho con su mezcla de Rock–Flamenco y Rage; dicen que sonaron brutales estos tres grandes músicos. Llegamos con fuerzas renovadas para ver a los ‘asturianines’ Fe de Ratas con la peculiar y sincera voz de Maxi y su Punk-Rock reivindicativo que consiguieron que estuviese prácticamente lleno el césped. Seguimos con el Funky-Rock de O’Funk’illo y, después, con otro de los momentos mas esperados: Reincidentes que cortaron antes de lo previsto por un malentendido con la organización; fue todo un detalle de Fernando bajar el telón con la mano para que siguiéramos disfrutando a pesar de los repetidos intentos de cortarles la actuación. Reventados, volvimos a las tiendas desde donde escuchamos a los potentes Def Con Dos. Al acabar, efectivamente, reapareció el ‘Trompetista de Pravialyn’ y sus secuaces para darnos la noche.

 

Domingo.- Nos lo perdimos enterito, muy a nuestro pesar. Teníamos que volver a Madrid. A ver qué os cuenta Jon. La organización, en general, bastante bien. En los baños y duchas tuvieron que poner el auténtico ‘Heno de Pravia’ (la paja, no el famoso jabón) para evitar encharcamientos. Como conclusión: ¡No os perdáis el año que viene el “Derrame Rock 11”, lo pasaréis bien!

Texto y fotos: José M. Bustillo

 


 

DERRAME ROCK

Por Jon Marin

De maravilla nos acogió la localidad famosa por su buen jabón, como dijo más de uno. Tanto el personal del hotel donde se alojó un servidor, en el que coincidimos con Reincidentes y algún otro grupo, como el de cualquier bar o restaurante donde entrases, supo tratarnos como personas y no como degenerados de pelos raros. Pravia, como todo el Principado, es un encanto para la vista y su elección desde el año pasado ha sido un acierto de la organización del festival. Una vez acabado todo el derrame de notas en directo, teníamos incluso bares donde escuchar nuestra música hasta que el cielo nos indicaba que el sol volvía. La atención al personal de esta revista desde la cúpula responsable del evento ha sido de lujo y la agradecemos desde aquí. Chals, Enrique y Rafa os merecéis un aplauso, y no sólo por acabar nosotros contentos sino porque la inmensa mayoría del público no se quejó de aspecto alguno (que por aquí sepamos); es más: muchos de los músicos me recalcaron que da gusto tocar en el Derrame y destacaban el buen hacer de toda su gente entre bambalinas.

 

El viernes, tras una hamburguesa natural (según el que me la vendió) y un café, comenzó para este redactor el Derrame Rock más grande, universal y variado de cuantos se han celebrado, gracias a lo que también fue el de mayor asistencia de público.

Con un sol de justicia e insólito en la tierra de Alfonso II ‘el casto’ (¿habría alguno/a en el festival?) veo a Ñu a una hora igual de inusitada: las 17:30. El ahora cuarteto, que prescindió de los teclados, tiene una base bestial: Bumper es lo más atroz y bueno que puedes colocar a los tambores y platos, y Gorka aporta destreza y mucha imagen con su bajo. La guitarra es ahora de Manolo Arias que, aparte su sapiencia ya conocida, saca unos preciosos y variados sonidos a las seis cuerdas. Gracias, Manolo, por ese saludo personal que me enviaste desde las tablas; detallazo. Grandes temas como “Mono”, que en directo da mucha marcha, “No hay ningún loco” o la cañera “Más duro que nunca” nos movían sin miedo a pensar que teníamos tres jornadas por delante. Fue el concierto de la jornada para mí y, quizás, el del festival en su totalidad, pero no sólo por la brillantez del set-list y los músicos sino también porque Molina estuvo sembrado: Se pasó medio show cabreado con los de sonido porque, allí arriba, no escuchaba ni torta aunque nosotros, abajo, recibíamos todo perfectamente; llegó a amenazarles con pirarse. Se hizo una versión eurovisiva, según él, de “Tocaba correr”, acústica; se metió con la prensa (precisamente con los medios con los que mejor nos llevamos en esta redacción), el resto de sus comentarios tuvieron mucha chispa y prometió cagarse en la madre del que dijera que “Molina estuvo en su…”, no, no lo voy a escribir, diré que Molina estuvo en su raya, que es sinónimo. Luego pasé a camerinos a felicitarles y le anuncié que pondría esto, a lo que contestó: “Ya no me meto”. Otra vez en su… (¡uy, perdón!). El concierto acabó con “El tren” y “El flautista” (Gorka, perdona el madrugón y gracias), fantástico. ¡Ah!, por si fuera poco, es el verano de las avispas; tras Stryper en el Lorca Rock, aquí molestaban hasta a los músicos. Tanto, que José Carlos tiró la flauta a mitad de un tema, cortándolo, por culpa de una que casi se le mete en la boca. Gorka luego me confesó que alguna nota se la tuvo que saltar porque otra atacaba a su mano con insistencia. En esta crónica daré medallas a cambio de cervezas invitadas, la primera es para el bajista de Ñu.

Boikot por fin tocó a la hora estrella y no cuando los pájaros empiezan a cantar. Fueron, creo, este día los únicos que se quedaron a disfrutar del resto de conciertos en lugar de salir pitando tras acabar su trabajo. Juancar (bajista y cantante) sabe pasárselo bien, como yo, pero quería tirarme de la silla. Gatillazo y Skizoo se lo montaron más que correctamente y hubo momentos-coñazo que aprovechamos para otras cosas menos para ver a grupos que me quedan muy lejos como La Pulquería, Orishas o La Mala (¡esta sí que se me hizo pesadita de narices aun sin mirar al escenario!). Habeas Corpus fueron los últimos pero su fuerza nos mantuvo allí hasta la nota con la que concluyeron. Por cierto, me van a obligar a llevar una bandera de la Comunidad madrileña a su próximo concierto; se ven de todas clases menos la de su tierra. El que me conozca personalmente que me pregunte por los sucedidos postfestival y anécdotas varias hasta el amanecer, no se pueden publicar.

 

El sábado me perdí a mis amigos de Sínkope -no tengo perdón- con los que me junté para compartir bebidas, risas y satisfacción por el éxito de su recital. Ellos sí se quedaron toda la noche para disfrutar del festi y, haciendo gala de sencillez, entre el público, como todos, nada de encerrarse en la zona de camerinos. Hasta que los perdí… y conocí a ‘las cinco hermanas’, ¡vaya show! Como era de esperar, destacaremos en esta jornada a Rage.

 

El domingo amaneció (a eso de las cuatro de la tarde) nublado, las caras y brazos ya se habían quemado lo suficiente en las dos jornadas anteriores. Joaquín Arellano (batería titular de Cuatro Gatos), que ahora se hace unos temas con Mägo de Oz mientras Txus pasea por el escenario, me da un susto de muerte con la bocina de su coche mientras camino por el pueblo dirección al recinto. Me monto con ellos y les indico por dónde entrar. Despistaos fueron los músicos que más marcha le dieron a mi cuerpo con su concierto este día. Se agradeció su Rock fresquito. Medalla para More (guitarrista) quien también, tras tocar, se mezcló entre el público y compartimos litros. Le presento a nuestra redactora en Asturias, Vane, y la obligo a que le repita a la cara sus critiquillas hacia el grupo. Muchas risas. Y muchas camisetas del pub Dr. Jekyll haciendo patria de Cuatroca y Vallekas en tierra conquistadora. Mägo de Oz, con su microondas, llegan pegados de hora y con más exigencias que nadie en el backstage. Inaccesibles. Ni una gota había caído en la normalmente lluviosa Asturias durante el fin de semana… hasta que José (cantante de Mago) abrió la boca. No, en serio, esta vez el vocalista cantó como en sus mejores tiempos, vi a una banda engrasada y con ganas, haciéndolo todo bien. Broche de oro con mucho público, a pesar de lo que le caía desde las nubes, para un gran Derrame Rock. Acabaremos concediendo tres medallas de oro a Rafa de Santo Grial y saludando a todos los que viajaron en los autobuses de Los+Mejores. Blanca: ¿sabes algo de la yanqui?

 


 

FESTIVAL SAN MARTÍN DE MONTALBÁN

CIUDAD: San Martín de Montalbán (Toledo)

FECHA: 2 de julio de 2005

 

En primer lugar, me gustaría disculparme con los dos primeros grupos: A-Hard y Uzzer, a los que había decidido hacer un esfuerzo por ver, pero empiezo a pensar que alguna extraña fuerza del destino se empeña en apartarme del sol.

Cuando llegamos, el público apenas ocupa una octava parte del recinto; sobre el escenario unos/as voluntariosos/as Sweet Little Sister ofrecen ganas e ilusión frente a un mal sonido, un público pasivo y un terrible calor. Al final, “R’N’R all nite”, “Born to rise hell” (impresionante la rabia de la cantante en este tema) y “Highway to hell” consiguen mover a las primeras filas. Poco más se les podía pedir.

Jesús, guitarra de H237 y miembro de la organización, y Merche, cantante del mismo grupo, resumen su actuación, en propias palabras: “Mal sonido, poca gente, mucho calor y muchas más ganas”.

Más tarde, los veteranos Viga y su R’n’R puro y directo consiguen animar un poco al respetable, algo más frescos y con un sonido aceptable dejan el ambiente caldeado con su último tema “Grandes bolas de fuego” versión del mítico tema de Jerry Lee Lewis con su personal adaptación al castellano.

Llega el turno de Nocturnia, pero… algo raro está sucediendo, se comenta que éstos no van a tocar. Finalmente suben al escenario y la intro de su CD da paso a “Herederos del odio” y “En busca del tiempo”, título muy apropiado pues, tras esta canción, César se despide explicando que prefieren no tocar para ceder su tiempo a Easy Rider y dejando un recadito a “esas estrellas que ojalá se estrellen pronto”. Para explicar lo sucedido nadie mejor que José, batería del grupo: “Warcry no acepta retrasar media hora su concierto. Por respeto a Easy Rider, que fueron los únicos que, junto a nosotros y los organizadores, estuvieron en la prueba de sonido demostrando su profesionalidad, decidimos cederles nuestro tiempo. Estamos muy contentos por las muestras de apoyo que hemos recibido y esperamos tocar muy pronto para sacarnos la espina”.

A eso de las 00.40 h. Easy Rider comienza su actuación agradeciendo el gesto de Nocturnia. El sonido gana potencia, pero no calidad, y gran parte del virtuosismo de su música se pierde al no poder distinguir apenas los instrumentos. Con rabia, tablas y mucha fuerza consiguen subsanar todo. Es digna de admiración la actitud y profesionalidad de este grupo que dejó muy buen sabor de boca durante los cuarenta minutos que estuvieron en el escenario, justo el mismo tiempo que tardó en salir Warcry, con los que la asistencia, que había ido aumentando con cuentagotas, alcanza su cénit; todos los que prefirieron escuchar desde el bar o el campo se deciden por fin a entrar. Descargaron su repertorio ante un público mucho más joven y animado. Era, de largo, el grupo más esperado y aplaudido; y no defraudaron a pesar de las circunstancias.

Como balance final, la mayor decepción fue, y siento decir que como casi siempre, la poca asistencia de un público que llena foros de Internet pidiendo conciertos de Heavy, quejándose de que en los pueblos sólo contratan a los de siempre, lamentando el poco apoyo a los grupos noveles y a los nacionales en general… y que durante el concierto debían estar ocupados quejándose de algo por Internet.

Otro apunte curioso: Es sorprendente la cantidad de conocidos que ya estaban cuando llegamos, la cantidad de gente que se desplazó desde Madrid y que siempre nos encontramos en las fiestas de Los+Mejores o en cualquier concierto en el que los futuros ‘Barones’ u ‘Obuses’ se dejan la piel sólo para ellos… porque son los únicos que están.

Luis Molero