Bárbara Black, profesora de canto además de líder del grupo que lleva su nombre y cuyo reciente disco es ‘Ad libitum’, ha planteado en su página de Facebook si los grupos independientes deben o no enviar siempre las copias físicas de sus discos a los medios de comunicación. Así lo ha escrito:

Buenos días. Me gustaría compartir un pensamiento con todo el mundo pero especialmente con todos aquellos compañeros que trabajan en radios y medios de comunicación. Lo primero de todo, como sabéis, en redes sociales los mensajes se pueden interpretar de muchas formas debido a la falta de entonación de esta vía de comunicación, por ello os resalto que este mensaje está escrito desde el cariño que os tengo a muchos pero que creo de verdad que es necesario que nos paremos a pensar sobre esto: Hace menos de dos meses que he publicado mi nuevo disco. Por suerte todo va fenomenal y con buenas noticias, pero hay un tema muy preocupante. Conseguí fabricar 500 copias gracias a un proyecto de crowdfunding (con el que se cubrió parte de los gastos) y la otra parte de los mismos se ha conseguido cubrir gracias a quedarnos sin vacaciones durante más de dos años, dejar de ir al cine o no poder ir a ver a Mr Big en concierto, por ejemplo, para ahorrar para el disco, videoclip, promo, local… Ser mùsico es un acto de supervivencia. Nada más salir el disco, 200 copias del mismo se las queda la agencia de promo para regalárselas a diferentes medios. Aparte 50 copias que corresponden a mis mecenas. Más tarde recibo una media de 3-4 mails al día de otros medios pidiéndome que les envie por favor una copia y de paso alguna más para sortear, regalar, etc. a los seguidores de su revista, web… Desde UK me piden 20 cds más, desde Brasil me piden 11 más… ¡Todo regalado!, para que el disco pueda sonar en dichos medios. Compañeros, ¿de verdad es necesario para poder pinchar la música de un artista tener la copia física? Con los medios que hoy en día tenemos (Spotify, Youtube…), los artistas, de verdad, necesitamos apoyo y los medios podéis ayudarnos, sabéis que la venta de discos es la única vía que tenemos de recuperar parte de esa inversión. Yo en mi programa de radio «Rock on fire» pincho la música desde Spotify y no me supone ningún problema no tener la copia física. De verdad, por favor, reflexionar sobre ello. Apenas me quedan copias de mi nuevo álbum y no sé cómo voy a poder fabricar más copias del mismo, porque no he podido recuperar ni una mínima parte del mismo. No es cuestión de tacañería y de no querer regalar mis discos, pero los músicos independientes tenemos unos medios limitados y nos vemos ahogados. Espero que mis palabras las hayáis leído desde el tono conciliador que trato de transmitir y de verdad podáis ver el problema tan grave al que nos vemos sometidos los músicos independientes. Gracias por leerme.

 

  • La postura de LosMejoresRock.com, y antes de Los+Mejores Rock Magazine, siempre fue clara desde que la ‘modernidad’ nos trajo la posibilidad de escuchar un disco on line: Dimos, damos y daremos prioridad a aquel artista que ha gastado tiempo y dinero en meter un compacto en un sobre, escribir nuestra dirección, ponerle sellos y echarlo en un buzón. No es el mismo detalle que, en pocos minutos, enviar un correo electrónico a quinientos medios… y listos. Lo hacemos por la deferencia que ha tenido el grupo hacia nosotros y no por llenar y llenar estanterías de cosas redondas que suenan.

Lleva algo de razón Bárbara en que para las radios quizá hoy sea innecesario, pues se acaban pinchando sólo uno o dos temas en, normalmente, escasas o una única ocasión. En caso de que el programa realice crìticas extensas de los discos y sean comentadas al oyente, entonces volvemos a lo expuesto al principio.

Lo que sí nos parece un abuso es que os soliciten cinco, diez o quince discos, camisetas o chapas para un sorteo, con el fin de que el disco suene más o haceros una crítica más ‘amable’. Ante eso, os ponemos un ejemplo que esperamos que ayude: Os piden 10 compactos; dadles un valor de, por ejemplo, 100 euros (a 10 el CD). A cambio, que os regalen un banner que cueste esa cantidad o que os pinchen cuarenta veces en una semana (el subconsciente me ha llevado a poner «40», por algo será). Tan mal está el mundo del Rock, y peor el del periodismo que se dedica a él, que puede que tengamos que volver a la época del trueque.

Jon Marin