ISTHAR 

Sangre, sudor y lágrimas

(Olomor Prod.)

 

Música de altura la de Isthar. Hay que echarle lo que dice la portada para atreverse en 2011 con un disco tan dichosamente sacado fuera de contexto.

Este repertorio de doce temas tiene mucho del Rock Duro español de los setenta, todo un hallazgo cuando el 99% de las formaciones que rinde pleitesía a esa década sólo tributa a los grandes tótems internacionales de la época. Ishtar pasa de todo y hace lo suyo con libertad absoluta, como por ejemplo cuando otorga al saxo una relevancia preponderante.

Sus tres instrumentales –‘Carretera y manta’, ‘Fobia a la cronofobia’ y ‘DC10’- son sendas lecciones maestras de cómo reinventar las jams creativas. Todas las composiciones están cuidadas con esmero y abundan los detalles en sus extensos desarrollos. Lástima que la autoproducción se quede por debajo del trabajo de partitura y de una ejecución tan entregada que te dan ganas de coger una guitarra y sumarte a la grabación.

Las letras son otro de sus valores añadidos, en una línea positiva de unión con la naturaleza y reflexión personal sobre las “comeduras de tarro” que tanto llenan los divanes urbanos (una de las canciones se titula ‘Di de alta a mi psiquiatra y me senté en su sillón’).

Para rematar este ejercicio de personalidad propia, el quinteto que comanda J. L. Rodríguez hace una versión del himno “extraoficial” del movimiento obrero en Asturias: ‘La planta 14’, de Víctor Manuel.

Leonardo Cebrián Sanz