Muchos recordaréis… No, empiezo de nuevo: Alguno recordará que cuando comencé a colaborar en el programa de radio de Mariano García (DEP), entonces “Disco-Cross”, lo que el locutor-jefe deseaba que le contase, sobre todo, eran cotilleos y chascarrillos de los músicos de aquí y de allá. Nunca he negado que me va la mala vida, la nocturna, que a más de un músico me lo he comido y que a muchos les sigo ganando en el podio de los golfos. Tampoco niego que este tipo de prensa rosa siempre me ha atraído ejercitarla en el mundo del Rock duro, más que nada porque el músico español de rock está muy acostumbrado a que lo halagues cuando saca un disco o se baja del escenario, pero -¡cuidado!- como escribas que se ha tomado ocho güisquis contigo hasta las seis de la mañana o que lo has pillado saliendo de un puticlub (al que yo quizás iba a entrar, por cierto) ya no le gusta salir tanto en los papeles.

De ahí nació en Los+Mejores, en la revista impresa, la sección “El Diario de Jon”. Para contar juergas, diversión, cosas entre y tras bambalinas, chismes, etc. Pero siempre de buen rollo con los músicos, nunca queriendo herir. Creo que el objetivo se cumplió y muy pocas veces escribí sobre lo más privado o lo que no debía publicarse. La prueba es que ningún batería me partió la cara; como mucho, me insultó.

Venía esto a que cuando Mötley Crüe visitó España para actuar por primera vez, muy tarde, demasiado tarde, en 2005 y un espectáculo precioso, me gradué en este tipo de crónica de color, modestia aparte. Gracias a un par de contactos estratégicos (sobre todo al gran amigo Manu Torres, que los tuvo muy de cerca en todo momento) y a que servidor los persiguió en Madrid y viajó al día siguiente a Zaragoza para no perder ripio del segundo concierto, me enteré de muchas de las salidas, entradas, comidas y comidillas de los miembros de los Crüe durante su estancia en tierras ibéricas.

Los conciertos se celebraron el 24 de junio de 2005 en Leganés (Madrid) y el día 25 en Zaragoza. No fueron un éxito de público pues el recinto madrileño, la plaza de toros La Cubierta, se quedó a mitad de su capacidad o algo menos; en Zaragoza se anunció en la plaza de toros La Misericordia y acabó trasladándose al Pabellón Príncipe Felipe por lo mismo, la escasa venta de entradas.

Toda esta introducción era excusa para publicar de nuevo aquella crónica (rosita, amarilla, de lunares, como te guste) en la que se narraba, más que los conciertos en sí, lo que hicieron mientras tanto Vince, Nikki, Mick y Tommy por estos terruños. Fue en el número 99 de Los+Mejores -septiembre de 2005- cuya portada ocupó, por cierto, el grupo cordobés Estirpe. Como me ha salido muy larga (la intro), os ofrezco el inicio del artículo, os dejo con la miel en los labios y mañana, en una segunda entrega, la tendréis completa. Ya, no se me quita lo cabrón con la edad.

 Jon Marin