El actor Javier Aller falleció hace un par de días en Madrid, su ciudad natal, a la edad de 46 años. El intérprete saltó a la fama en 1998 por su papel en “El milagro de P. Tinto”, la primera película del director Javier Fesser, muy de actualidad en las últimas semanas por el éxito de su largometraje “Campeones”. Más tarde llegaron otras películas como “El corazón del guerrero” (1999), “El robo más grande jamás contado” (2002), “La gran aventura de Mortadelo y Filemón” (2003), “Miguel y William” (2007) o “Sinfín” (2005) -el film de temática musical protagonizado por Dani Martín-. También hizo algunas intervenciones esporádicas en series de televisión, aunque su rastro profesional se perdió hace unos años y apenas si sabíamos de él por sus problemas de salud.

En un mundo tan hermético y endogámico como el del cine español, siempre nos hizo mucha ilusión que alguien como Javier Aller hubiera conseguido entrar en él gracias a su encanto y desparpajo. Aún le recordamos durante la rueda de prensa de presentación de “El milagro de P. Tinto” en el madrileño Círculo de Bellas Artes en 1998, ataviado con una sudadera negra de Slayer.

Sus características físicas nunca le impidieron demostrar su talento en el mundo de la interpretación, como tampoco presentarse a los preestrenos y festivales a los que acudía con la libertad de esa estética heavy-metalera que tanto le gustaba. Durante un tiempo era fácil verle en algunos de los locales rockeros de la capital española, donde siempre recibía el cariño de quienes le reconocían por su trabajo en la gran pantalla.

Leo Cebrián Sanz