Miguel Laguna Crespo es el nombre propio que hay detrás del proyecto Nueve Tuercas. Su homónimo primer disco fue publicado en 2014, mientras que dos años después dio a conocer sus “Historias de la Calle de Abajo”. Su tercer álbum data de 2018, responde al título de “A la Sombra del Árbol” y consta de siete canciones. También hay que contabilizar las dos entregas de sus “Rarezas”, que datan de 2016 y 2019, respectivamente.

Su autor define así este reciente trabajo, para el que además ha ejercido de productor:

“Es una obra cíclica, inédita en mi trayectoria y en la que se integran todos los elementos que hacen reconocibles a Nueve Tuercas, pero con un resultado distinto, por ejemplo en cuanto a que resuelve el callejón sin salida al que me llevó el segundo disco. (…) La gran parte se compuso en Lima, a raíz de los conciertos que di allí, y al final he podido terminarlo tras mucho esperar. Como digo, Nueve Tuercas se vuelve a reactivar con el espíritu de siempre. 

Muchas cosas han cambiado desde “Historias…” y esta producción -aunque integra mucho del pasado-, supone una encarnación fundamentalmente distinta. Para empezar, lo que más ha cambiado es el concepto de disco. Están cuidadas hasta el extremo la sucesión y relación de melodías. No trato de dar un concepto concreto o descriptivo, sino invitar al oyente a imaginar, siempre y cuando se deje llevar y aconsejar por las canciones“.

Laguna vuelve a tomar la palabra para describir de primera mano los detalles de un proceso complejo, pero fructífero:

“Una vez más para Nueve Tuercas, la parte técnica ha terminado siendo un salto cualitativo en lo que conlleva a producción, arreglos y acabado final. Y sobre todo, una reinvención del espíritu del proyecto. En coherente transición, éste ha integrado por primera vez elementos de música española folclórica y un mayor predominio de la guitarra eléctrica frente al teclado.

Las letras también han dado un importante cambio, porque por primera vez rechazo la parte negativa de anteriores grabaciones, y mi estancia en Perú, donde se compuso el 80% de este trabajo, iluminó en gran medida la evocación lírica que podéis escuchar en “Versos al atardecer” o “A la sombra del árbol”. En temas como “No es un sueño” hay una gran carga negativa, pero que se resuelve integralmente con versos como éste: “Por tu ventana mientras ves el sol, me das la paz mi Padre y Madre”.

Leo Cebrián Sanz