Hoy recuperamos para nuestra sección de joyas olvidadas o que pasaron injustamente desapercibidas en su día el primer y único disco de la banda catalana The Sick Side, nacida a finales de 2012 en la localidad tarraconense de Montblanc. El cuarteto comenzó ensayando en un lugar situado al lado del cementerio de su localidad y ya en sus primeras sesiones conjuntas dieron vida a dos de las composiciones que compondrían su inmediato debut: ‘Track 1’ y ‘She’s a whore’.  

Corría el mes de agosto de 2013 cuando el grupo integrado por Joan ‘Bullwinkle’ y Xavi ‘Papasick’ Nuez (ambos responsables de las voces y las guitarras rítmica y solista), Sergio “Tito” Martínez (bajo y coros) y Joan ‘Letmigow’ Pérez (batería) grabaron su CD en los Más Allá Studios de la mano del ingeniero Jordi Pamies en el municipio de Valls (Tarragona). Aquel ‘Born to Kill’ completaba sus créditos con el trabajo de Judith Balanyá -diseñadora de la portada y el libreto- y la autoría en las letras de los ya citados ‘Bullwinkle’ y ‘Papasick’.

El resto de los títulos de su obra legada fue ‘Looking for’, ‘Hanging around’, ‘Jenny’, ‘Alice’, ‘Lights are always bright’, la falsa balada ‘A crime against humanity’, la pista que daba denominación genérica al conjunto, ‘War’, ‘Lady Pheromon’ y la identitaria ‘The Sick Side’., a la que por cierto acompañaba un inquietante ‘The Sick Side’s shout’ final. En total, 40 minutos de un viaje de ida vuelta desde las estaciones del Punk y el Punk-Rock hacia sus homólogas del Hard Rock y el Heavy Metal. Ocasionalmente los elementos eran otros, como en el caso del Punk Melódico de ‘Lady Pheromon’.

La música de The Sick Side era intensa y sudorosa, con altas dosis de lo que más tarde se denominaría High Energy nórdica, gracias a una gozosa sobredosis de riffs muy efectivos a la hora de mantener la tensión de una propuesta sencilla pero atractiva. La actitud de los componentes de la formación destilaba diversión por los cuatro costados, un imán que lograban contagiar al oyente con sus temas rápidos y directos, frescos y sin dobleces.

Todo apuntaba a continuidad, pero en 2016 sus protagonistas optaron por disolver el proyecto. Aunque para entonces habían obtenido cierta repercusión en la prensa especializada, parecía que costaba verles en directo con cierta regularidad y quizás esa falta de constancia u oportunidades en vivo fue la que determinó el abrupto final.

Leo Cebrián Sanz