Elías Banegas (cantante y guitarrista), Tomás Blázquez ‘Tomi’ (batería) y Adolfo Iriarte ‘Epi’ (bajista), buenos amigos, decidieron un buen día, cuando se acercaba el cambio de milenio, olvidar su primer proyecto conjunto -La Historieta- y dar forma a un trío musical con un nombre que nadie olvidaría: Ratones Koloraos.

“Pues no parecen tan raros”, dirá alguno. “Sigue leyendo”, contestamos. Los Ratones Koloraos optaron por tocar donde se presentara la ocasión: tascas, asociaciones de vecinos o en la mismísima vía pública, que alguien pasará.

En palabras propias, su meta fue, y así sigue la cosa: “Hacer que el público disfrute con una música elaborada y apoyada con unos textos accesibles y fuertes que hagan trabajar las neuronas”. Y en los medios se escribían frases como “satirizan todo lo criticable”, “ritmos desenfrenados, buen rollo y mensajes productivos”, “letras cargadas de mensajes que son antídotos contra la apatía”, “críticas y directas letras sin descuidar el toque de humor” y en nuestra revista, en 2003, los definíamos con cuatro palabras: “variedad, descaro, corazón y protesta”. Todo desde la base del Rock and Roll, con un puñado de Punk, un chorreón de Ska y unas briznas de Reagge si hacía falta.

Su primer lanzamiento llevó como título el nombre del grupo, luego llegaron “Ya veremos” (2003) y “¡Quesos… den!” (2009). Desde 2015, cuando lanzaron su cuarto disco –“RátonRol”-, han estado algo calladitos en su madriguera o ratonera. Pero un lustro después vuelven dispuestos a comerse todo el queso con su quinto redondo. Esta vez se trata de un EP de cinco canciones que pondrán en la calle en cuanto nos dejen a todos disfrutar de ella también.

Jon Marin