El concierto tuvo lugar en la céntrica sala Boite, un acogedor garito subterráneo con sabor a club, ideal para un concierto íntimo e intenso como el que ofreció la blueswoman extremeña. Se trató de un recital añejo, con rituales propios del Blues y la música de raíz Americana

Hubo una gran conexión entre Susan y un público maduro, con ganas de buscar nuevos valores en un género que siempre da alegrías a los amantes de la música en directo. Aunque la artista tiene margen de mejora en su faceta como vocalista, goza de un gran desparpajo y carisma en su relación con los fans, tiene una técnica y un feeling brutal tocando la guitarra y está acompañado de unos músicos extraordinarios que complementan a la perfección su show (grandísimo el bajista David Salvador y eficaz el batería Mario Carrión).

El concierto contó en unos cuantos temas con la interesantísima aportación del percusionista Víctor Aceituno, además de la participación efusiva del vocalista Pablo Martín en la canción “Good Man, Good Woman”

La actuación estuvo salpicada de momentos especiales y de clímax como la estrofa cantada “a capella” durante “Hard Times”, un blues que se ajusta a los esquemas clásicos. Todos los temas del último disco cayeron a lo largo de la velada, y fueron especialmente intensas las interpretaciones de “Freedom” o el descenso del escenario en “Heaven and Hell”. Resultó muy divertido ver a los tres músicos principales arrodillados entre los espectadores y curioso contemplar a Mario Carrión golpeando el suelo con sus baquetas.

Los solos de guitarra fueron espectaculares y los momentos instrumentales intensos, con la particularidad que no se excedieron en el tiempo. No hubo tiempo para el aburrimiento en un show que terminó con la interpretación de “Skin & Bones”, canción que daba título al penúltimo trabajo de Susan Santos.

Texto y fotos: Javier del Valle