El gran guitarrista Salvador Domínguez, al que muchos consideran el mejor en toda la historia del Hard Rock nacional, se recupera en su hogar de las dolencias que le achacan desde el pasado verano. Han sido muchas las personas del entorno musical (principalmente fans y compañeros instrumentistas) que se han interesado por el estado de salud del que fuera líder y compositor de bandas como Banzai y Tarzen, entre otras muchas peripecias artísticas.

Su convalecencia y régimen de reposo absoluto responden a un proceso que el propio Salva ha querido aclarar en su Facebook particular, para que no se generen rumores ni comentarios que no respondan a la verdad.

He aquí el texto publicado el pasado 29 de diciembre. Aún sufriendo una coyuntura tan problemática, el hispano-venezolano no pierde la sonrisa y el buen humor:

“Como pienso que los músicos estamos para alegrarle la vida a la gente y no amargársela con desagradables asuntos personales, no he querido dar detalles de lo que me pasa. Pero en vista de que muchos/as me preguntáis: “¿qué te ha pasado, tío?”, lo aclaro un poquito:

Llevo así desde julio, antes de tocar en el fest Leyendas del Rock 2016 con cuatro piedras paralizando el riñón izquierdo.
Luego, en cada intervención quirúrgica que me han hecho he tenido graves problemas hematológicos, de coagulación, que han complicado todo (hemorragias al estilo gore que hacían parecer mi habitación la mansión de Roman Polanski después de que Charlie Manson y su pandilla pasaran por allí).

Y aquí seguimos con la milonga … Ya queda menos. Nunca había tenido un ‘concierto’ tan largo …

Espero volver pronto “en busca de acción y sentir el calor de mi gente”

Os doy las gracias por vuestros cariñosos mensajes y os deseo un muy feliz Año Nuevo, a la vez que elevo una plegaria a los dioses del Olimpo por aquellos/as que están pasándolo muchísimo peor que yo…”.

Desde Los Mejores Rock mandamos toda nuestra fuerza y apoyo a un músico total, que ha ejercido como tal desde que tiene uso de razón, y que es todo un ejemplo de cómo saber adaptarse al devenir de los tiempos sin que por ello flojee la actitud y el optimismo.

Leo Cebrián Sanz