Además de Rabia Pérez y la actriz Beatriz Rico, el otro nombre emergente dentro de la escena rockera madrileña de voces femeninas es el de Barbara Black. Esta profesora de canto sorprendió en 2010 con un álbum de debut titulado “Todo al negro”, acompañada de un solvente grupo con el que facturaba un divertido Hard-Rock en castellano (por cierto, que como docente debe ser muy buena, porque a mi exigente hermana le dio clases y quedó contentísima). Sus sugerentes vídeos y una imagen indudablemente atractiva convirtieron a Barbara en una de las sorpresas de aquella temporada. Ya antes se le habían visto elegantes maneras interpretativas como ocasional corista de Bella Bestia y P.M.

Por razones que no alcanzamos a comprender, la difusión comercial y mediática de sus siguientes producciones no generó el mismo interés. El disco de 2013 ‘Just my kiss rocks’ optaba por la siempre complicada aventura de cambiar de idioma en la interpretación de las canciones, decisión logística que de momento no parece tener vuelta de hoja. Un año después lo corroboró el EP acústico ‘Through the fire’, dos de cuyas cuatro canciones eran versiones de Mr. Big y Johnny Cash.

La formación profesional de Barbara es de una valía fuera de toda duda, según acredita su currículo de títulos y estudios musicales (y artísticos por extensión). Su proyección apunta fuerte y diversa, como demuestra su condición de cantante del quinteto Vintage Jazz-Cabaret. Con esta formación revela su capacidad para adaptarse a un público y estilo distintos de los que practica por afinidad directa, como son el Classic Rock y el Hard AOR. Otras experiencias paralelas han llevado a Barbara a cantar Blues o trabajar el repertorio habitual del mundo de las orquestas, que para muchos cantantes supone una auténtica prueba de fuego a la hora de medir la versatilidad de sus gargantas.

Quienes echábamos de menos a Barbara Black en el panorama rockero nacional estamos de enhorabuena tras el lanzamiento de ‘Spiritual rock’, su más reciente grabación de estudio. Consta de cinco canciones de desgarrador dramatismo vocal, compuestas por la propia artista y editadas como disco en solitario. Las sonoridades del Soul e incluso el Gospel sirven de contrapunto y amalgama a un repertorio de Rock muy americano, en el que fundamentalmente le han acompañado el guitarrista Javier Peláez -también coproductor musical- y el batería Nitro Destruction.

Leo Cebrián Sanz