El pasado sábado 16 de septiembre se celebró en el término municipal de Retuerta del Bullaque, la tercera edición del Hell Rock Fest, quizás el último realmente importante de la temporada de los festivales españoles de Heavy Metal en el formato de conciertos open air o a cielo abierto. LosMejoresRock.com desplazó hasta esta zona tan desconocida de Ciudad Real a un completo equipo (José Ramón Nieto Sánchez -nuestro corresponsal en Castilla-La Mancha-, las fotógrafas Charo Sánchez y Mari Prado… y quien firma estas líneas), por lo que durante esta semana daremos amplia cuenta de lo sucedido en el recinto del Rock Klub.

La cercanía con el Parque Natural de Cabañeros permite una combinación única de música y naturaleza, como lo pudo comprobar nuestra expedición en su visita a los dos centros de interpretación de esta reserva conocida por algunos como “el Serengueti español” -parque nacional africano compartido por Kenia y Tanzania-. Nuestra ya conocida Aroa nos recibió en el primero y más cercano, mientras apurábamos las últimas horas de luz del día para optimizar esta redonda excursión de fin de semana.

Con todo, las ganas de disfrutar de los primeros nombres de la cita pudo con nosotros y dejamos el desplazamiento hasta el Centro de Visitantes de Casa Palillos para el día siguiente. Apenas tardamos veinte minutos en llegar al Pantano Torre de Abraham y encontrarnos en las mismas taquillas con Rosana Baeza, la organizadora del Hell Rock Fest. Un sol de media tarde saludó nuestros primeros minutos en la “finca del Metal”, mientras de fondo escuchábamos las últimas canciones de Iridium, la banda de Badajoz.

En este medio no comentamos conciertos que no hayamos visto con un mínimo de condiciones -tiempo de actuación y atención absoluta a lo que sucede en el escenario-, pero las sensaciones que percibimos en el público fueron muy positivas. César Ortiz, su cantante, aprovechó la ocasión para presentar “Involución”, su segundo y flamante nuevo disco, que se pudo adquirir en la zona de mercadería con la que contó cada grupo. Terminaron con una sorprendente y siempre agradecida versión de ‘Kickstart my heart’, de Mötley Crüe, una referencia muy alejada de su estilo, mucho más contemporáneo, agresivo y lleno de cortantes riffs. Benditos sean, cantan en castellano.

Entre una y otra actuación hubo unos veinte minutos de descanso, que los chicos de Rosenthal Effect aprovecharon para ir repartiendo copias promocionales de su primer álbum: ‘Pursuit of a life’. Esta forma de hacer proselitismo es sin duda la mejor y más directa, por lo que quedamos emplazados a su concierto madrileño del próximo 8 de diciembre en la sala Barracudas.

Los de Torrijos (Toledo) habían sido los “héroes” que habían abierto la ronda de conciertos a eso de las tres de la tarde, un trago complicado pero que asumieron con un ánimo y profesionalidad dignas de formaciones más veteranas. No tuvimos la ocasión de cruzarnos con los miembros de Soul Dealer -que venían de tocar en Madrid, precisamente en Barracudas-, Prima Nocte y Wicked Inc., que continuaron poniendo música a la sobremesa y primeras horas de la tarde.

Tras el sorteo desde el propio escenario de una foto con los miembros de Lordi, los cafres de MorphiuM tomaron el control de la situación. Al grito de “¿De dónde habéis salido? Que en los últimos 40 kilómetros de viaje sólo hemos visto “la nada””, el quinteto de Girona elevó la tensión desde el minuto uno de descarga de su preciso Metal Extremo. Como dirían en la comarca, los músicos se “habían tiznao” de cintura para arriba, como si se hubiesen rebozado en una carbonera.

Este inquietante aspecto de supervivientes de un ‘Walking Dead’ de la extracción minera encaja como un guante en un ejercicio constante de troncos doblados hasta la cintura y saltos espasmódicos al ritmo de su sana/insana brutalidad. Son una de las sensaciones de los últimos cursos y es por algo. Aseguran la diversión total, al punto de garantizar un circle-pit… al que llegamos tarde por unos segundos.

MorphiuM ha dado ya el salto a la internacionalidad con su tercer y último disco, ‘The blackout’, el primero interpretado en inglés. Actúan con una energía y convicción que les hace seducir incluso a quienes huyen de este tipo de etiquetas tan violentas, como sucedió en el infernal paraíso manchego del Hell Rock. Todo un acierto su contratación y el momento elegido para “dar cera-pulir cera”.

Aún nos estamos recuperando de la visión de su vocalista Álex Bace, subido al vallado de contención con una mirada que atravesaba las almas. Cuidado con las arritmias cuando asistas a un concierto de estos tipos, que parecen sacados del patio de una cárcel de alta seguridad. Sólo que ellos, en lugar de hacer pesas, meten unos trallazos guturales e instrumentales con los que les concedemos la amnistía pero ya mismo. Una medalla del podio del Hell Rock se la llevan, eso fijo.

Dentro de unas horas, más testimonio directo del “festival emergente del año”, con todo lo vivido en su tramo central: Azrael, Indomables y los italianos Overtures.   

Leo Cebrián Sanz. 

Fotos: Charo Sánchez.