Hacía mucho que no acudíamos un domingo al mediodía a una matinal musical. Esta vez el motivo era realmente especial, ya que el pasado domingo se celebró en pleno de centro de la capital la gala de presentación de la asociación PMP (Pioneros Madrileños del Pop). Una larga cola de maduros aficionados se agolpaba bajo la lluvia para disfrutar minutos después de un acontecimiento único: la reunión por fin de los supervivientes de la primera “movida” madrileña, aquella que tuvo su apogeo en torno al año 1963.

El Teatro Rialto se llenó de emoción y nostalgia para dar la bienvenida a todo un elenco de nombres emblemáticos de aquella época: Los Relámpagos, Los Íberos, Phil Trim y los Pop Tops, Los Brincos, Helena Bianco y Los Mismos, Curro “Kurt” Savoy, Mike Kennedy y Los Bravos, Los Pekenikes, Paco Pastor y Trastos Viejos, Los Continentales, Micky y los Colosos del Ritmo, Los Pasos y Pepe Barranco y su grupo. Todos los participantes actuaron en el orden indicado y durante aproximadamente el mismo tiempo.

Cada uno de ellos fue presentado por uno de los periodistas y/o animadores que dieron paso a la gala: Pepe Bel, Goyo González, Alfonso Arteseros -quien aportó y coordinó todo el material audiovisual que se proyectó en escena-, Francis Cervera, Claudio de Miguel -también como la voz en off que daba paso a las distintas actuaciones o presencias-, José Manuel Parada, Paco Madrid, Rafael Revert, Jesús Ordovás, José Manuel Rodríguez “Rodri”, José Miguel López, José Luis Álvarez y José Ramón Pardo. El único ausente de los inicialmente previstos fue el periodista (hoy deportivo) Pepe Domingo Castaño.

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Los + Mejores estuvo allí durante cerca de cuatro horas de una jornada histórica, que de forma inexplicable ha tardado una eternidad en hacerse realidad. Mientras pasaban décadas y décadas, la industria ninguneaba a los precursores y los medios daban la espalda a toda una generación de artistas. Por fortuna, no hay nada que el tiempo no cure y ya tenemos una entidad que va a llenar de dignidad el recuerdo de músicos que ya rozan los setenta y ochenta años.

De todo lo que vimos y escuchamos en la fiesta de los veteranos nos quedamos con dos sorpresas y una anécdota relacionada con el Rock Urbano y el Rock Duro. Las primeras se refieren a las inesperadas apariciones de dos músicos vinculados al grupo Asfalto como miembros actuales de Los Brincos y Los Pekenines. Lele Laina -que sigue actuando con Topo- colabora desde hace tiempo con la formación actual de Los Brincos, que comanda el guitarrista Miguel Morales. Costaba reconocerle bajo el tocado de un coqueto sombrero, pero ahí estaba.

A su vez, el teclista Jorge García Banegas -que ha editado recientemente un nuevo disco denominado “La locura de Armando”- es parte fundamental en el apoyo de la música instrumental de Los Pekenikes. Banegas fue el responsable del característico sonido de teclado de la etapa discográfica en que Miguel Oñate fue vocalista de Asfalto, como “Más que una intención” o “Cronophobia”.

Respecto a la historia divertida, su relator fue Adolfo Rodríguez, ex-miembro de Los Íberos y Canovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, quien contó que fue su primer conjunto, llamado Los Vampiros, el que dejó sus instrumentos a unos novatillos alemanes que luego darían mucho que hablar… Aquella noche los germanos que pudieron actuar en la madrileña sala Nika’s gracias a la generosidad de sus colegas españoles fueron nada más y nada menos que… ¡Scorpions! Así lo confirmaron el comentarista Goyo González y Adolfo; habrá que creerlo porque sus protagonistas son fiables, pero es una historia tan increíble que nos ponemos sobre su pista para tratar de confirmarla. De ser así, habrá que reescribir la historia de Meine, Schenker y compañía en su relación con España…

Leo Cebrián Sanz