La última vez que vi a Mercedes Ferrer en directo fue con motivo de un homenaje a Luis Alberto Spinetta, uno de los iconos del Rock argentino, que había fallecido semanas antes. La cantante interpretó una de las canciones del polifacético artista y antes de empezar no tuvo reparos en quejarse desde el escenario del ruido que estaba haciendo el público. El homenaje era colectivo y el lugar elegido un local de copas en la madrileña zona de María de Molina, poco propicio para procurar el silencio entre la audiencia.

Un carácter y personalidad como la de Mercedes Ferrer nunca ha sido fácil de administrar dentro del mundo de la música popular contemporánea. A estar a caballo del Pop y el Rock, la vocalista y compositora siempre fue una bendecida por los medios de la cultura oficial… hasta que dejaron de acordarse a ella aquellos mismos que la habían convertido en una figura de culto. Durante años su canción “Tengo todas las calles” fue uno de los temas más celebrados por la crítica, que sin embargo nunca obtuvo un reflejo en ventas y popularidad real.

Pese a su reiterada invisibilidad, Ferrer ha seguido haciendo la música que le ha dado la gana sin ceder a ninguna presión o tentación comercial. Su único éxito real fue el ya célebre “Vivimos siempre juntos”, que su dueto con Nacho Cano llevó hasta el disco de 1996 del antiguo cantante y teclista de Mecano: “El lado femenino”. Lo interpretaron también junto a Rafa, de La Unión, y la canción fue el leit-motiv de la película “Señor, Dame Paciencia”, un reciente largometraje producido por Antena 3, por lo que el tema le ha dado unos buenos y justos royalties por derechos de autor.

Lo sucedido en la primera entrega de esta nueva condena -otros dirán temporada- de “La Voz” es una bochornosa demostración de cómo mancillar una gran composición. Los jurados lo pasaron mal al encontrarse con una igual reducida a la categoría de aspirante, y la propia Mercedes Ferrer no sabía ni qué hacer o decir. Capítulo aparte fue la reacción de Laura Pausini, que redujo su aportación a valorar lo propiamente vestida que iba Mercedes y que se giró sobre el público para mostrarles el signo de los cuernos.

Los desatinos de “La Voz” nos amenazan con nuevos disgustos, como los ya provocados en su día con “La Voz Senior”. En la versión “para mayores” del programa los coaches no fueron capaces de reconocer a todo un José María Guzmán, uno de los intérpretes del clásico “Señor Azul” de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán. También  provocaron la ira de Sherpa tras la invitación del equipo de producción a participar en este show, la antítesis de la valoración artística frente al mero espectáculo televisivo.

Leo Cebrián Sanz